SIPINNA convoca a municipios a erradicar violencia doméstica desde su raíz en los hogares
Atizapán de Zaragoza, Estado de México — Con el Pacto para Poner Fin a Toda Forma de Violencia, el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) hizo un llamado urgente a las autoridades municipales para que se involucren activamente en combatir los factores negativos que perpetúan la violencia doméstica que afecta a menores de edad. Lorena Villavicencio, secretaria ejecutiva de SIPINNA, encabezó el Foro Estatal “Familias Sostenibles y Escuelas Positivas en el Estado de México”, donde instó a presidentas y presidentes municipales, autoridades educativas y actores sociales a asumir una tarea impostergable: prevenir la violencia desde su origen, en los hogares, antes de que se normalice en las escuelas y se expanda a las comunidades.
Las tres carencias que alimentan la violencia
Villavicencio, exdiputada local y federal por la Ciudad de México, explicó que este problema se nutre de tres carencias interconectadas que se potencian mutuamente:
- Carencia de tiempo: Jornadas laborales extensas y traslados prolongados reducen la convivencia familiar y debilitan la detección temprana de señales de alerta en niñas, niños y adolescentes.
- Carencia de afecto: La pobreza de afecto deteriora los vínculos familiares y sustituye el diálogo por gritos, humillación o castigos, erosionando la comunicación saludable.
- Carencia económica: La precariedad financiera incrementa el estrés, la incertidumbre y la tensión cotidiana, elevando significativamente el riesgo de dinámicas de maltrato en el hogar.
“La violencia familiar no es un asunto doméstico, es un problema público que se reproduce en el acoso escolar, en la violencia contra las mujeres y en la fragmentación del tejido social. Y si no atendemos la causa, seguiremos persiguiendo consecuencias”, afirmó Villavicencio durante su intervención.
El círculo intergeneracional de la violencia
La funcionaria advirtió que México enfrenta uno de los padecimientos sociales más profundos: la violencia que se aprende y se hereda. Refirió que una proporción significativa de madres y padres que ejercen violencia en el hogar fueron violentados durante su infancia, lo que confirma un círculo intergeneracional que debe romperse con políticas preventivas concretas, no solo con discursos.
La prevención como herramienta clave
“La prevención es la herramienta más poderosa del Estado. Prevenir es intervenir antes de que la violencia ocurra”, subrayó Villavicencio. Sin embargo, señaló que la tarea ciudadana de alertar sobre conflictos en las comunidades a menudo se topa con una burocracia de brazos cruzados, lo que permite la persistencia de entornos anárquicos. A pesar de esto, enfatizó que la crianza positiva no significa ausencia de autoridad, sino autoridad responsable basada en:
- Límites establecidos con respeto mutuo.
- Comunicación efectiva y asertiva.
- Desarrollo de habilidades socioemocionales.
- Fomento de la empatía y el apoyo emocional.
Villavicencio añadió que organismos internacionales han exhortado a los Estados a implementar programas de educación parental, y que la evidencia muestra que fortalecer el diálogo familiar es una palanca concreta para combatir la “pobreza de afecto”. Por ello, llamó a que los municipios adopten agendas locales que recuperen el tiempo de calidad, reconstruyan el vínculo afectivo y fortalezcan la estabilidad material de las familias.
El Pacto como hoja de ruta
Destacó que se impulsa el Pacto para Poner Fin a Toda Forma de Violencia como una hoja de ruta concreta para coordinar esfuerzos entre poderes públicos, órdenes de gobierno, escuelas, sociedad civil, sector privado y comunidades. “Este Pacto no es declarativo. Es un compromiso vivo para prevenir, atender y romper el ciclo intergeneracional de la violencia. Porque las niñas, los niños y las adolescencias necesitan respuestas hoy: deben saber que no están solas ni solos”, concluyó Villavicencio, exclamando: “Por cada niña. Por cada niño. Por cada adolescente. Vamos todas y todos”.
Finalmente, Villavicencio reiteró que los municipios son responsables de los tejidos sociales y de romper la apatía para cohesionar a las comunidades, subrayando la importancia de su rol en la protección integral de la niñez y adolescencia frente a la violencia doméstica.