Algoritmos y trata: la trampa digital para menores en México
Algoritmos y trata: la trampa digital para menores en México

En México, las plataformas digitales se han convertido en un terreno fértil para la explotación de menores, utilizando algoritmos diseñados para engancharlos con contenidos que van desde estándares de belleza irreales hasta redes de reclutamiento criminal. A pesar de los riesgos, el Estado muestra una falta de voluntad política para proteger a los niños y adolescentes.

El impacto de los algoritmos en la psique infantil

Angélica Contreras, integrante de la asociación Cultivando Género, advierte que el entorno digital actúa como una “fábrica de inseguridades” para las niñas, bombardeadas con contenido de skincare y estándares de belleza irreales que generan ansiedad y trastornos alimenticios. Los creadores de contenido realizan publicidad encubierta a través de unboxings y recomendaciones sin transparencia, aprovechando la confianza de sus jóvenes seguidores.

Las empresas tecnológicas se escudan en la “falacia del libre albedrío” para no responsabilizarse por algoritmos adictivos, a pesar de que el cerebro no madura para el control de impulsos hasta los 16 años. Casos como el de Paloma Nicole, una adolescente de 14 años que falleció tras una lipoescultura en Durango, evidencian la falta de regulación en México.

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La manosfera y el reclutamiento criminal

Los niños pueden comenzar viendo videos de videojuegos y terminar atrapados en la manosfera, una red que promueve el odio hacia las mujeres. Estos espacios ofrecen un sentido de pertenencia a adolescentes vulnerables, quienes encuentran validación en figuras como El Temach. Además, las organizaciones criminales, como el CJNG, utilizan burbujas de filtro en TikTok para reclutar menores mediante falsas ofertas de empleo o fandoms de K-pop, donde solicitan fotos y datos personales.

La inteligencia artificial agrava el problema al generar deepfakes de abuso sexual infantil sin consentimiento. Los menores mienten sobre su edad para acceder a plataformas, y las empresas evaden responsabilidades con mecanismos de verificación obsoletos.

Compromisos internacionales insuficientes

En la Reunión Ministerial Iberoamericana de Infancia y Adolescencia, 22 países, incluido México, se comprometieron a regular la protección infantil en internet. Sin embargo, Contreras critica que estos acuerdos no se traducen en acciones concretas. “Necesitamos voluntad política, no solo acuerdos de buena voluntad”, afirma.

Para una solución efectiva, se requiere reformar la Ley Federal de Protección al Consumidor y la Ley de Salud, garantizar transparencia algorítmica, crear mecanismos de denuncia eficaces en Profeco, exigir responsabilidades a empresas e influencers, y asignar presupuesto que priorice los derechos de las infancias sobre los intereses económicos.

El ecosistema digital es estructuralmente inseguro, sostenido por incentivos económicos. Sin una regulación efectiva, los riesgos seguirán normalizándose, afectando a los menores. Esta discusión no debe reducirse a recomendaciones individuales, sino que requiere un cambio sistémico.

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