América Latina avanza hacia la computación cuántica, pero enfrenta obstáculos clave
La computación cuántica está captando la atención de organizaciones en América Latina, con el potencial de revolucionar industrias en los próximos años. Según Alexandre Pfeifer, líder de IBM Quantum para la región, esta tecnología complementará a la computación clásica, ofreciendo un procesamiento superior para resolver problemas complejos como la simulación molecular o la optimización logística.
El interés regional y sus desafíos
De acuerdo con el Índice de preparación cuántica 2025 de IBM, las organizaciones latinoamericanas están ansiosas por adoptar esta tecnología, aunque enfrentan retos significativos. Seis de cada diez organizaciones encuestadas creen que la computación cuántica aún está en desarrollo, pero ya están tomando medidas: cerca del 40% participa en ecosistemas cuánticos y el 30% desarrolla marcos para su aplicación.
Sin embargo, Pfeifer advierte que el 29% de estas organizaciones no sabe qué casos de uso les darán una ventaja competitiva. Además, siete de cada diez consideran que la brecha de talento es una barrera crítica. Si no se actúa, menos del 50% de los roles en computación cuántica serán cubiertos en los próximos años, lo que podría frenar el progreso.
El panorama global y el rol de IBM
Se prevé que el mercado global de computación cuántica alcance un valor de 500 mil millones de dólares para 2030, según datos de BCG, impactando sectores como aeroespacial, automotriz, servicios financieros, energía y salud. Petra Florizoone, directora de Ventas Globales de IBM Quantum, destacó que la compañía lidera este segmento tras una década de trabajo en chips y computadoras cuánticas.
El reto para 2026 es demostrar la ventaja cuántica, donde una computadora cuántica resuelva problemas prácticos de manera más rápida y económica que los equipos clásicos. Para 2029, IBM planea lanzar la supercomputadora cuántica Starling, diseñada para ser el primer sistema tolerante a fallos a gran escala, marcando un hito en la evolución de esta tecnología.
Conclusión: un futuro prometedor con obstáculos por superar
América Latina está en una fase temprana pero activa en la adopción de la computación cuántica. Aunque el entusiasmo es alto, la región debe abordar urgentemente la falta de talento y definir casos de uso claros para no quedarse atrás en esta carrera tecnológica. Con proyectos como Starling en el horizonte, el futuro parece brillante, pero requiere inversión y capacitación continua.



