Un grupo de científicos y diseñadores ha creado un bolso de lujo utilizando colágeno reconstruido en laboratorio a partir de fragmentos de proteínas de dinosaurio. La pieza, de color verde azulado, se exhibe en el museo Art Zoo de Ámsterdam hasta el 11 de mayo, dentro de una jaula bajo una réplica de un Tyrannosaurus rex. Posteriormente será subastada con un precio de salida estimado de más de medio millón de dólares.
El material se desarrolló insertando fragmentos de proteínas antiguas extraídas de restos de dinosaurios en la célula de un animal no identificado, produciendo colágeno que luego se transformó en cuero. La empresa de ingeniería genómica Organoid y la agencia creativa VML lideraron el proyecto, tras haber colaborado en 2023 en la creación de una albóndiga gigante con ADN de mamut lanudo y células de oveja.
Che Connon, director ejecutivo de Lab-Grown Leather Ltd., que trabajó en la producción del cuero, afirmó que el origen del T. rex le daba un "toque especial". Sin embargo, científicos ajenos al proyecto han expresado escepticismo. La paleontóloga Melanie During, de la Vrije Universiteit Amsterdam, señaló que el colágeno en huesos de dinosaurios solo existe en trazas fragmentadas, insuficientes para recrear piel o cuero de T. rex.
Thomas R. Holtz Jr., paleontólogo de la Universidad de Maryland, indicó que cualquier colágeno identificado en fósiles de T. rex proviene del interior del hueso, no de la piel, y carece de la organización de fibras que da al cuero animal sus propiedades. A pesar de las críticas, los creadores defienden el proyecto como una exploración científica, afirmando que es "lo más cerca que nadie ha estado de crear algo que sea un T. rex".
El desarrollo de materiales alternativos al cuero tradicional ha cobrado fuerza por preocupaciones ambientales y éticas. Empresas y laboratorios apuestan por el "cuero cultivado" a partir de células, buscando reducir el impacto de la industria ganadera, una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero según la FAO. El uso de material genético antiguo en biotecnología enfrenta limitaciones, ya que las proteínas como el colágeno se conservan en fósiles solo en fragmentos degradados.
Estudios citados por Smithsonian Institution y National Geographic confirman que las proteínas pueden conservarse bajo condiciones específicas, pero generalmente degradadas. Esto genera debates sobre la posibilidad de recrear características biológicas de especies extintas, convirtiendo proyectos como este en una mezcla de innovación tecnológica y controversia científica.



