El Banco Mundial ha emitido un pronóstico optimista sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en las naciones de ingresos bajos y medios. La organización internacional sostiene que estas economías enfrentan más oportunidades que riesgos, siempre y cuando realicen inversiones estratégicas en infraestructura básica, conectividad digital y capacitación de la fuerza laboral. Este posicionamiento busca contrarrestar la narrativa predominante sobre la pérdida masiva de empleos, destacando en su lugar el potencial de aceleración del desarrollo.
Oportunidad única para reducir brechas de desarrollo
Indermit Gill, economista en jefe del Banco Mundial, afirmó explícitamente que "la IA ofrece una oportunidad única para las economías en desarrollo". Según su análisis, los países emergentes no requieren desarrollar los modelos de inteligencia artificial más complejos o costosos para obtener beneficios tangibles. En cambio, pueden lograr avances significativos adaptando herramientas más pequeñas y económicas a sus necesidades locales específicas.
El organismo internacional señala que la adopción estratégica de esta tecnología podría permitir a las naciones con ingresos bajos y medios acortar distancias históricas con las economías avanzadas. Para ello, es fundamental invertir en pilares estructurales como el acceso a electricidad confiable, la expansión de la conectividad a internet y el fortalecimiento de las habilidades digitales de la población. Estas inversiones son descritas como condiciones esenciales para sostener la tecnología a largo plazo.
Impacto diferenciado en el mercado laboral
Los datos presentados por el reporte del Banco Mundial revelan una disparidad significativa en la exposición laboral entre regiones. El estudio indica que solo el 4.5% de los empleos en los países de ingresos bajos y medios está expuesto a ser reemplazado por IA generativa. Esta cifra contrasta drásticamente con el 14.2% de los puestos de trabajo en las economías de altos ingresos, lo que sugiere que el riesgo de automatización disruptiva es menor en las economías emergentes.
No obstante, el informe también proyecta que la IA podría beneficiar al 16.2% de los empleos en las economías en desarrollo, frente al 18.7% en los países ricos. Aunque la diferencia porcentual en beneficio es leve, el enfoque principal del Banco Mundial se centra en que el mayor desafío no es la sustitución de trabajadores, sino la falta de infraestructura necesaria para aprovechar estas mejoras de productividad. El trabajo se transformará, obligando a desarrollar nuevas competencias, pero el riesgo primordial es quedarse atrás por carencias tecnológicas básicas.
Aplicaciones prácticas en sectores clave
El documento detalla cómo las aplicaciones de IA pueden transformar servicios públicos esenciales. En el sector salud, la tecnología puede ayudar a los médicos a acelerar los procesos de diagnóstico. En educación, permite a los docentes personalizar materiales educativos según las necesidades individuales de los estudiantes. En la agricultura, facilita que los productores tomen decisiones más precisas sobre qué cultivos sembrar y cuándo hacerlo, optimizando recursos y rendimientos.
El organismo reconoce que existen riesgos asociados, como el aumento de la desigualdad económica y la propagación de campañas de desinformación. Sin embargo, la postura institucional es clara respecto a la urgencia de actuar. Cita textualmente: "Las economías en desarrollo se perdieron la primera revolución industrial y pasaron los dos siglos siguientes pagando las consecuencias. No pueden permitirse perder esta". Esta advertencia subraya la necesidad de políticas proactivas que aseguren que los beneficios de la IA no queden reservados exclusivamente para las potencias tecnológicas actuales.



