Una reciente encuesta de Gallup revela un creciente escepticismo entre jóvenes de la Generación Z (14 a 29 años) respecto a la inteligencia artificial. Hace dos años, Josephine Timperman ingresó a la universidad con un plan claro: especializarse en analítica de negocios para adquirir habilidades nicho que destacaran en su currículum y le aseguraran un buen empleo. Sin embargo, el avance de la IA ha trastocado esos planes. Las habilidades básicas en análisis estadístico y programación que aprendía ahora pueden automatizarse fácilmente.
Cambio de rumbo ante la incertidumbre
“Todo el mundo tiene miedo de que la IA se quede con los empleos de nivel inicial”, comenta Timperman, de 20 años, estudiante de la Universidad de Miami en Ohio. Hace unas semanas cambió su especialización a marketing. Su nueva estrategia es desarrollar pensamiento crítico y habilidades interpersonales, áreas donde los humanos aún tienen ventaja. “No basta con saber programar. Hay que conversar, formar relaciones y pensar críticamente, porque eso la IA no lo puede reemplazar”, afirma. Timperman mantiene analítica como asignatura secundaria y planea profundizar con una maestría de un año.
Los estudiantes actuales sienten que elegir una especialización “a prueba de IA” es como disparar a un blanco en movimiento, mientras se preparan para un mercado laboral que podría ser radicalmente distinto al graduarse. Cerca del 70% de los universitarios considera la IA una amenaza para sus perspectivas laborales, según una encuesta de 2025 del Instituto de Política de la Escuela Kennedy de Harvard. Encuestas de Gallup indican que los trabajadores estadounidenses están cada vez más preocupados por ser reemplazados por nuevas tecnologías.
Impacto desigual según el área de estudio
La incertidumbre es mayor entre quienes cursan carreras tecnológicas y técnicas, donde los estudiantes sienten la necesidad de desarrollar experiencia en IA pero temen ser reemplazados por ella. Una encuesta de Quinnipiac muestra que la mayoría de los estadounidenses considera importante enseñar a los universitarios a usar IA. Gallup señala que la IA se adopta más rápido en campos tecnológicos, mientras que estudiantes de atención médica y ciencias naturales podrían verse menos afectados.
“Vemos estudiantes cambiar de especialización todo el tiempo, pero generalmente por muchas razones distintas. El hecho de que tantos digan que es por la IA es sorprendente”, indica Courtney Brown, vicepresidenta de Lumina, organización sin fines de lucro que promueve la educación superior.
Generación Z: uso frecuente pero con recelo
La encuesta de Gallup a jóvenes de 14 a 29 años encontró un aumento del escepticismo sobre la IA. Aunque la mitad de los adultos de la Generación Z usa IA al menos semanalmente, y los adolescentes reportan un uso mayor, muchos ven desventajas y se inquietan por el impacto en sus capacidades cognitivas y perspectivas laborales. Un 48% de los trabajadores de la Generación Z cree que los riesgos de la IA superan los beneficios.
Parte del desafío es que los asesores, profesores y padres no tienen respuestas claras. “Los estudiantes tienen que navegar esto por su cuenta, sin un GPS”, dice Brown. Esta incertidumbre se evidenció en un panel sobre el futuro de la educación superior en la Universidad de Stanford, donde líderes universitarios discutieron la revolución de la IA y la necesidad de replantear la pedagogía.
“Tenemos que pensar qué necesitan aprender los estudiantes para tener éxito en el mercado laboral dentro de 10, 20, 30 años”, señaló Christina Paxson, presidenta de la Universidad Brown. “Y ninguno de nosotros lo sabe. Creo que la comunicación y el pensamiento crítico, los fundamentos de una educación liberal, probablemente sean más importantes que aprender a programar en Java ahora”.
Historias de adaptación y replanteamiento
Ben Aybar, de 22 años, se graduó en ciencias de la computación de la Universidad de Chicago y postuló a unos 50 empleos de ingeniería de software sin obtener una sola entrevista. Decidió cursar una maestría en ciencias de la computación y trabaja medio tiempo como consultor de IA. “Las personas que sepan usar la IA serán muy valiosas”, opina, y cree que surgirán empleos que requieran habilidades de IA, especialmente para quienes puedan explicar conceptos complejos de forma sencilla. “Poder hablar e interactuar de manera humana es más valioso que nunca”.
En la Universidad de Virginia, Ava Lawless, estudiante de ciencia de datos, duda si su especialización vale la pena. Algunos asesores le dicen que los científicos de datos estarán a salvo porque construyen modelos de IA, pero ella ve informes laborales sombríos. “Me hace sentir sin esperanza respecto al futuro. ¿Y si para cuando me gradúe ya no hay mercado laboral para esto?”. Considera cambiarse a arte de estudio, su asignatura secundaria. “Si no puedo conseguir trabajo como científica de datos, mejor me dedico al arte. Si voy a estar desempleada, al menos haré algo que amo”.



