Descubren 500 especies rituales en Templo Mayor, ninguna era alimento local
500 especies rituales en Templo Mayor, ninguna alimento local

Hallazgo arqueológico revela complejo sistema ritual mexica en Templo Mayor

La investigación en el emblemático Templo Mayor de Tenochtitlan ha desvelado un descubrimiento extraordinario: más de 500 especies de organismos recuperados en distintos espacios y contextos arqueológicos, ninguno de los cuales corresponde a fauna endémica del Valle de México o a animales considerados alimentos en la época prehispánica.

Organismos marinos de alto valor ritual

En las más de 200 ofrendas excavadas desde 1978, los arqueólogos han localizado depósitos atestados de conchas marinas, estrellas de mar, corales, peces sierra, erizos y pepinos de mar. Según los investigadores, estas especies poseían "alto valor ritual" y debieron ser recolectadas a cientos de kilómetros de distancia, transportándose muchas de ellas vivas hasta la antigua Tenochtitlan.

"La diversidad que encontramos es sobrecogedora", afirmó el arqueólogo Miguel Báez Pérez durante el ciclo de conferencias "La arqueología hoy", coordinado por Leonardo López Luján, miembro de El Colegio Nacional. "Incluye conjuntos de organismos como esponjas, cnidarios o corales, equinodermos, insectos, una enorme cantidad de moluscos y grupos de animales cordados, mamíferos, aves, peces y anfibios".

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Ausencia de fauna local y alimentos

Resulta particularmente llamativo que no se han encontrado restos de fauna endémica ni de organismos considerados alimentos. "Lo más extraño que nos podría pasar es encontrar restos de un perro, guajolote, venado, liebre, peces o aves endémicas, que sería lo más normal", explicó Báez Pérez durante su ponencia "Tesoros oceánicos: estrellas, erizos y pepinos de mar en el Templo Mayor".

Los organismos localizados, en cambio, "tienen valores simbólicos muy importantes; algunos tienen alto valor ritual, pero que no son especies comerciales que se pudieran conseguir en el mercado". Entre ellos destacan estrellas de mar, corales, peces sierra, erizos, pepinos de mar, pez globo y otros organismos "verdaderamente extraños como para encontrarlos en estas latitudes".

Compleja red de transporte a larga distancia

Las hipótesis apuntan a que los pochtecas o comerciantes mexicas se encargaban de recorrer toda la geografía del imperio, desde la costa del Atlántico hasta la del Pacífico, transportando estos bienes de manera protegida y segura. "Las costas más cercanas están a unos 240-260 kilómetros: Veracruz y Guerrero, pero hemos encontrado organismos distribuidos en el Golfo de California", señaló Báez. "Estaríamos hablando de más de mil 200 kilómetros de distancia que pudieron viajar algunos de estos organismos y, además, muchos lo hicieron vivos".

Datos cuantitativos reveladores

La investigación ha permitido identificar y cuantificar con precisión las especies encontradas:

  • 164 ejemplares de estrellas de mar en un solo depósito
  • 55,069 elementos esqueléticos analizados, incluyendo seis especies de estrellas de mar en 20 ofrendas
  • 4,887 fragmentos del erizo esférico Echinometra vambrunti, la especie más abundante
  • Cinco especies de pepino de mar identificadas
  • Todas las especies marinas provienen del Pacífico mexicano, con distribuciones que pueden extenderse hasta Perú

Miniaturas del universo mexica

Según el arqueólogo Leonardo López Luján, estas más de 500 especies animales depositadas en las ofrendas tenían "un profundo significado religioso". "Los animales que encontramos cumplían una función como símbolos rituales y, en particular, como cosmogramas; es decir, como representaciones en miniatura del universo, tal y como lo concebían los mexicas".

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El ritual de deposición seguía un orden específico: primero arena de mar, luego todos los organismos marinos para representar el inframundo acuático asociado con el mundo femenino. Posteriormente, organismos relacionados con la superficie terrestre que flota sobre las aguas primordiales, como peces sierra, cocodrilos (se han encontrado 21 en el Templo Mayor) y tortugas. Finalmente, en las capas superiores, aves vinculadas con el cielo, incluyendo águilas reales, garzas, colibríes y otros seres alados.

Ofrenda 126: un ejemplo de biodiversidad ritual

La Ofrenda 126, ubicada bajo el monolito de la diosa Tlaltecuhtli, presenta cifras "simplemente abrumadoras" según López Luján:

  1. Mamíferos: huesos pertenecientes a 7 taxones, incluyendo 28 lobos, 19 linces, 15 pumas, 3 jaguares, 1 ocelote, 1 conejo de Florida y 1 ratoncito ciervo
  2. Aves: 6 taxones, con 5 águilas reales, 4 búhos americanos, 2 halconcitos colorados, 1 gavilán colirrojo, 1 gavilán pollero y 2 codornices
  3. Reptiles: 1 serpiente de cascabel
  4. Organismos oceánicos: 6 taxones de peces óseos, 1 taxón de pez sierra, 65 taxones de almejas y conchas, 60 taxones de caracoles, 1 taxón de cucarachas de mar, 4 taxones de cnidarios o corales, y múltiples equinodermos

El total de esta ofrenda alcanza un número mínimo de 1,688 individuos, pertenecientes a 167 taxones, donde el 90% son organismos marinos. "Es impresionante la biodiversidad y el interés de los mexicas por representar, no sólo la cantidad, sino la calidad, es decir, la diversidad en sus ofrendas", concluyó el investigador.

Este hallazgo subraya la complejidad del sistema ritual mexica y su capacidad para organizar expediciones a larga distancia para obtener especies específicas con valor simbólico, revelando una sofisticada comprensión ecológica y cosmológica que continúa sorprendiendo a los investigadores contemporáneos.