El director mexicano Bruno Santamaría Razo llegó ayer, 18 de mayo, por primera vez al Festival de Cannes con “Seis meses en el edificio rosa con azul”, una película inspirada en su propia infancia y en la experiencia de crecer en México durante los años 90, en medio del miedo y el estigma alrededor del VIH. La cinta fue presentada en la sección Semana de la Crítica del Festival de Cannes, donde Santamaría reveló a AFP que verla proyectada en la sala del prestigioso festival lo hizo llorar: “Me conmovió muchísimo”.
¿De qué trata “Seis meses en el edificio rosa con azul”?
La historia sigue a un niño de 11 años que comienza a descubrir sus sentimientos hacia su mejor amigo mientras intenta entender la enfermedad de su padre, diagnosticado con VIH en una época marcada por la desinformación y los prejuicios. Aunque la historia parte de experiencias personales, Santamaría explicó que la ficción le permitió acercarse a emociones y recuerdos de una etapa de su vida que no lograba comprender por completo.
Para construir la película, el director entrevistó a integrantes de su familia, revisó fotografías, videos caseros y álbumes familiares relacionados con la enfermedad de su padre. Sin embargo, aseguró que muchos recuerdos estaban incompletos. “Había muchos huecos, y empecé a llenarlos con imaginación”, explicó. Esa mezcla entre realidad y ficción atraviesa toda la película, incluso en las locaciones, ya que parte del rodaje ocurrió en la misma escuela donde estudió cuando era niño.
Lejos de retratar únicamente el dolor, “Seis meses en el edificio rosa con azul” muestra también una infancia rodeada de música, colores y momentos familiares que intentaban proteger a los hijos de la enfermedad y la tristeza. Después de seis años de trabajo, Bruno Santamaría aseguró que el estreno de la película en Cannes representa el cierre de una etapa profundamente personal.
El miedo y el estigma alrededor del VIH
La película también retrata cómo en los años 90 el VIH estaba fuertemente relacionado con la homosexualidad dentro del imaginario colectivo. El director recordó las campañas televisivas de aquella época, las cuales difundían mensajes alarmistas que terminaron marcando a muchas personas. Según explicó, ese ambiente generó miedo y silencios que también influyeron en el descubrimiento de su propia identidad sexual. Ahora bien, pese a que han pasado varias décadas, Santamaría considera que el prejuicio todavía existe.



