Edurne Esponda: El color como principio y fin en su laboratorio sensorial
Edurne Esponda: Color y laboratorio sensorial en su obra

Edurne Esponda: El color como principio y fin en su laboratorio sensorial

La artista mexicana Edurne Esponda Ugartechea ha transformado su estudio y cocina en verdaderos laboratorios experimentales, donde la materia reposa para cobrar vida. En una entrevista exclusiva con Crónica, compartió la riqueza dual de su obra, que se exhibe en la galería Picci Fine Arts, ubicada en el corazón de las Lomas de Chapultepec, Ciudad de México.

Una trayectoria de evolución constante

La trayectoria de Esponda Ugartechea es un testimonio de evolución constante. Inició su formación académica en diseño de modas y textiles en Barcelona, lo que la llevó a coordinar colecciones e interiorismo para la firma Oscar de la Renta en Nueva York durante ocho años consecutivos. Aunque tuvo éxito en las pasarelas, su inspiración primaria se impuso en la pureza del arte y la expresión plástica.

En 2004, decidió dedicarse por completo a la pintura, permitiendo que su lenguaje visual madurara hacia una abstracción cálida y profunda. La elegancia y los códigos de la alta costura nunca abandonaron su lienzo, creando un diálogo incesante entre ambas disciplinas. Sus trazos actuales conservan la estructura del diseño, ahora impregnados de una riqueza cromática que desafía etiquetas convencionales.

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La urdimbre de la identidad

Esponda Ugartechea explicó con emoción cómo su herencia vasca y oaxaqueña actúa como el eje pendular de su propuesta estética y conceptual. Nacida en Oaxaca, de padre mexicano y madre vasca, su identidad está tejida con hilos de dos mundos que convergen en su pincelada. Esta dualidad cultural le permite abrevar de la riqueza oaxaqueña mientras la matiza con la sobriedad y vanguardia del viejo continente.

La influencia oaxaqueña se manifiesta vívidamente en la incorporación de elementos simbólicos como el telar de cintura, tradicional en las mujeres de su tierra. Las diagonales y cortes en sus obras evocan la urdimbre y la trama, transformando la técnica textil en una iconografía pictórica abstracta y única. Para Edurne, sus piezas son un "código propio" que celebra la individualidad de cada ser humano, rechazando cualquier intento de clasificación.

Saborear con la mirada

Su raíz vasca se hace presente a través de la memoria sensorial y la disciplina estética heredada de su familia materna. Recordó con especial afecto la influencia de sus dos abuelas: una tehuana tradicional y otra que dominaba la cocina vasca con maestría. Esta conexión familiar dio origen a una intersección creativa única entre la alta costura, la gastronomía y las artes plásticas en su obra.

En sus lienzos, materializa simbólicamente los colores de los alimentos tradicionales, como el amarillito y el coloradito de los moles de Oaxaca, los tonos profundos del cacao, el azul del agave y los rojos vibrantes de las frutas. Esto provoca al espectador un disfrute que va más allá de la vista, invitando a saborear la mirada.

Comida como arte e influencia de Sor Juana

Durante la entrevista, la artista expresó su profunda admiración por Sor Juana Inés de la Cruz, con quien comparte una visión holística del conocimiento. Colaboró en el Claustro de Sor Juana durante la creación de su museo de moda, reafirmando su vínculo con la Décima Musa. Al igual que la Monja Jerónima, Edurne encuentra en la cocina un espacio de reflexión intelectual y experimentación artística sin límites.

Para la pintora, la cocina y el estudio se transforman en laboratorios experimentales donde los sentidos son protagonistas. Los olores y sabores dejan de ser efímeros para convertirse en experiencias que perduran a través de la memoria y el lienzo. Compara el proceso de creación pictórica con la elaboración de platillos de alta cocina molecular, donde el óleo, como un guiso, exige reposo y tiempo para alcanzar su maduración.

El principio y el fin

En su laboratorio creativo, permite que los colores se fusionen de manera orgánica, evitando forzar los resultados para que la obra fluya naturalmente. Su técnica es singular por el uso exclusivo de óleo, prescindiendo de barnices o arenas para lograr texturas en piezas monumentales. La carga de material es intensa, llevando a muchos espectadores a creer que el pigmento contiene elementos sólidos, cuando se trata de "puras toneladas de color puro".

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Para la artista mexicana, el color es el principio y el fin de su existencia, la herramienta que le permite dar vida a lo invisible. Su reconocimiento internacional respalda esta visión, con obras admiradas en recintos como el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez y en el Reino Unido durante el Año Dual México-Reino Unido en 2015. Su presencia en ferias como Zona MACO y Miami Art Fair consolida su posición en el arte contemporáneo.

Disfrutar 'Código Propio II'

La exposición "Código Propio II" estará abierta durante un mes y medio a partir del 16 de abril en Alpes 700 A, alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México. Invita al espectador a sumergirse en un disfrute que se degusta desde la vista, donde el diseño, el arte y la memoria universal están presentes de la mano de Edurne. Las piezas son objetos para ser observados y experiencias para ser vividas, "saboreadas con la mirada".

Edurne Esponda Ugartechea reafirma que el arte es un laboratorio constante donde la vida, la moda y el sabor se funden en unidad, dejando de pertenecerle en el momento en que establece una conexión íntima y gozosa con el público.