Evangelio de hoy: Jesús se manifiesta a dos discípulos camino a Emaús
La resurrección de Cristo nos enseña que no hay historia tan marcada por el desengaño o el pecado que no pueda ser visitada por la esperanza. Esta es la reflexión central de la dinámica pastoral UNIVA en su comentario del 19 de abril de 2026, basado en las lecturas del día.
La Palabra de Dios: Lecturas del día
PRIMERA LECTURA: Hechos 2, 14. 22-33
En el día de Pentecostés, Pedro se presentó ante la multitud junto con los Once y proclamó: "Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes mediante milagros, prodigios y señales". Explicó cómo, conforme al plan divino, Jesús fue entregado y crucificado, pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte. Citando al patriarca David, Pedro señaló que este habló proféticamente de la resurrección de Cristo, quien no fue abandonado a la muerte. "A este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos", afirmó.
SEGUNDA LECTURA: 1 Pedro 1, 17-21
La carta exhorta a vivir con temor filial durante el peregrinar terrenal, recordando que Dios nos ha rescatado no con bienes efímeros como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto elegido desde antes de la creación. Por Cristo creemos en Dios, quien lo resucitó y llenó de gloria, para que nuestra fe sea también esperanza en Él.
EVANGELIO: Lucas 24, 13-35
El mismo día de la resurrección, dos discípulos iban hacia Emaús, comentando los eventos recientes. Jesús se les acercó y caminó con ellos, pero sus ojos estaban velados y no lo reconocieron. Al preguntarles por su tristeza, Cleofás respondió sobre Jesús el nazareno, un profeta poderoso crucificado por los sumos sacerdotes. "Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel", expresaron, desconcertados por el reporte de las mujeres sobre ángeles que anunciaban su resurrección.
Jesús les reprochó su dureza de corazón y les explicó desde Moisés y los profetas cómo era necesario que el Mesías padeciera para entrar en su gloria. Al llegar a Emaús, lo invitaron a quedarse. En la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio; entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Él desapareció. Ellos regresaron inmediatamente a Jerusalén, donde encontraron a los Once y contaron su experiencia.
Reflexión: Esperábamos que Él sería el libertador
Estos discípulos habían sido testigos de grandes milagros: la resurrección de Lázaro, la curación del ciego de nacimiento, expulsiones de demonios y la multiplicación de panes y peces. Habían escuchado sermones alentadores sobre un nuevo reino de justicia y amor fraterno. Sin embargo, ante la pasión, crucifixión y muerte de Jesús en el calvario, cayeron en una gran desilusión, llenos de temor y descorazonados, huyendo a su pueblo de origen con la frase: "nosotros esperábamos que él sería el libertador".
En el camino, Jesús se hizo presente, acompañándolos y explicándoles las Escrituras, pero no lo reconocieron hasta que partió el pan. Entonces creyeron y se regresaron presurosos para reunirse con los demás discípulos, dispuestos a afrontar los riesgos venideros con el auxilio del Señor, que los acompañaría hasta el final de sus días.
Hoy, nosotros que hemos sido elegidos como discípulos e hijos de Dios, y que hemos conocido sus obras y amor, nos descorazonamos fácilmente por la visión del mundo que nos rodea: guerras provocadas por poderosos, muerte, injusticia, corrupción, abusos de poder, impunidad y otros males que nos agobian. Es crucial volver nuestros oídos a las enseñanzas del Maestro y confiar en sus palabras y promesas.
El Señor ha resucitado y nosotros con Él; está vivo y cumplirá sus promesas, pero necesita de nuestra colaboración. Seamos justos, honrados y respetuosos de los derechos de los demás. Amemos a nuestros enemigos como nos enseñó. El ejemplo de nuestra vida, congruente con nuestras creencias, es la semilla para crear un nuevo mundo de justicia y amor. Confiemos, pues, en la Palabra del Señor que caminará con nosotros hasta el atardecer de nuestra vida.
Reflexión por Javier Martínez Rivera, SJ-ITESO



