París descubre la verdadera ambición de Henri Rousseau en exposición del Museo de l'Orangerie
La capital francesa se prepara para redescubrir a uno de los artistas más singulares del siglo XIX con la exposición 'Henri Rousseau. La ambición de la pintura', que se presentará del 25 de marzo al 20 de julio en el prestigioso Museo de l'Orangerie, ubicado en el corazón del Jardín de las Tullerías.
Más allá del 'aduanero Rousseau'
Conocido popularmente como 'el aduanero' por su empleo anterior, Henri Rousseau (1844-1910) soñó toda su vida con ser reconocido como un gran pintor, algo que solo logró plenamente después de su muerte. "Esta exposición busca ir más allá de las simplificaciones que han rodeado al 'aduanero Rousseau' para ofrecer una visión integral de su trayectoria y aspiraciones", explicó Juliette Degennes, conservadora del museo y comisaria del proyecto junto a Nancy Ireson y Christopher Green.
La muestra reúne medio centenar de obras que desafían la percepción tradicional del artista como un simple pintor naíf. "Él no se presentaba como el 'aduanero Rousseau', sino como Henri Rousseau o Henri Julien Félix Rousseau para distinguirse de sus homónimos", puntualizó Degennes, razón por la cual la exposición ha decidido prescindir del famoso sobrenombre en su título.
Un recorrido por la ambición artística
El viaje expositivo comienza con el famoso autorretrato de 1890 junto al Sena, que incluye la primera representación pictórica conocida de la Torre Eiffel. Rousseau, quien solo en la cuarentena abandonó todo para dedicarse completamente a la pintura, desarrolló un estilo único que combinaba:
- Retratos-paisajes como 'La noce' o 'Portrait de femme dans un paysage'
- Composiciones de junglas que despertaron alabanzas en la época
- Visiones alegóricas como 'La guerre', inspirada en la guerra francoprusiana de 1870
- Obras con componente de misterio como 'Un soir de carnaval'
La exposición también revela las aspiraciones institucionales del artista nacido en Laval, quien buscó convertirse en pintor oficial al servicio de las instituciones francesas, como demuestra el cuadro 'Vue du quai d'Asnières', concebido para un concurso municipal.
Colaboración internacional y legado contemporáneo
Esta ambiciosa muestra es fruto de la colaboración entre el Museo de l'Orangerie y la Fundación Barnes de Filadelfia, donde ya se presentó entre octubre y febrero pasados. La conexión entre ambas instituciones es natural, ya que el núcleo de la colección parisina proviene de las adquisiciones del marchante Paul Guillaume, quien también intermedió para que el coleccionista estadounidense Albert Barnes adquiriera 18 lienzos de Rousseau.
Paralelamente, el museo presentará la serie 'Contrapunto contemporáneo', que invita al artista francés Alexandre Lenoir (nacido en 1992) a dialogar con 'Les Nymphéas' de Claude Monet, creando un puente entre el legado histórico y la creación actual.
La exposición en el Museo de l'Orangerie, célebre por albergar los enormes paneles de Monet, promete ofrecer una visión renovada de Henri Rousseau, mostrando no solo su estilo naíf característico, sino la profunda ambición que guió toda su carrera artística y que finalmente le ha valido el reconocimiento póstumo que tanto anheló en vida.



