El titular de la Agencia para el Control de Drogas (DEA), Terrance Cole, aseguró que las acusaciones contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, son “solo el comienzo de lo que viene para México”.
Declaraciones de Cole ante el Senado
Al ser cuestionado por el senador republicano de Luisiana John Kennedy sobre la acusación presentada contra el mandatario sinaloense, Cole afirmó que estos políticos que ayudan a los cárteles son igualmente culpables de envenenar a los estadounidenses. “No cabe duda de que los narcotraficantes y altos funcionarios del gobierno mexicano han estado involucrados durante años, pero ahora de repente le estamos prestando atención a esto”, declaró.
Reacción de la Cancillería mexicana
Las declaraciones ocurrieron después de que el canciller Roberto Velasco señalara que Estados Unidos aún no ha respondido a la solicitud de México sobre la entrega de pruebas contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios acusados por la Fiscalía de Nueva York de narcotráfico y tenencia ilícita de armas. Velasco indicó durante la conferencia presidencial matutina que el Departamento de Estado de EU no ha respondido la nota diplomática enviada hace casi dos semanas.
Acusaciones de la Fiscalía de Nueva York
La Fiscalía de Nueva York hizo públicas a fines de abril acusaciones por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas contra Rocha Moya, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, el senador Enrique Inzunza —los tres de Morena— y otros siete funcionarios, entre ellos un vicefiscal y mandos policiacos. En la acusación se les señala de ayudar a la facción del Cártel de Sinaloa conocida como “Los Chapitos”, integrada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, a introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos.
Postura de la FGR y Sheinbaum
La Fiscalía General de la República (FGR) informó a inicios de este mes que no ejecutaría las detenciones provisionales con fines de extradición de los funcionarios mexicanos, argumentando que “no hay ningún motivo, ningún fundamento, ninguna evidencia” para esa medida. La presidenta Claudia Sheinbaum insistió en que no hay pruebas suficientes para detener a Rocha Moya, quien tras el escándalo se separó temporalmente del cargo, al igual que Gámez.



