Mural de La Gioconda con 100 mil tapas plásticas renace en El Salvador
En un vibrante despliegue de creatividad y conciencia ambiental, el artista venezolano Óscar Olivares ha transformado la célebre Gioconda de Leonardo Da Vinci en un impresionante mural de 13 metros de altura, elaborado con 100 mil tapas de plástico recicladas. Esta obra monumental se erige en la fachada de un edificio en la Colonia Zacamil, ubicada en el barrio Mejicanos de San Salvador, una zona popular que anteriormente estaba dominada por las temidas pandillas.
Un renacimiento cultural en una comunidad transformada
La creación de este mural no solo es un hito artístico, sino también un símbolo poderoso de cambio social. En el pasado, las pandillas utilizaban el grafiti y el arte urbano para marcar territorio, explica Olivares en una entrevista con la AFP. Ahora, el arte tiene otro significado y no lo estamos viviendo en un museo, lo estamos viviendo en una comunidad popular. Esta transformación se alinea con la polémica política de seguridad del presidente Nayib Bukele, que ha reducido considerablemente la actividad criminal en la zona.
Detalles artísticos y participación comunitaria
La versión latinoamericana de la Gioconda presenta a una mujer de rasgos latinos, con pelo negro, un vestido colorido, pendientes, un collar y una mirada penetrante, capturada en una figura ligeramente de perfil. A diferencia de la pintura original, sobria y con colores oscuros, esta obra se inspira en la técnica puntillista del francés Paul Signac, utilizando tapas de botellas de plástico en múltiples colores y tamaños.
La elaboración del mural involucró activamente a la comunidad local. Angélica Esmeralda, de 56 años y participante en la recolección, relata: Esto fue elaborado recogiendo prácticamente de la basura las tapitas. Incluso, se incentivó a los niños con pequeñas recompensas por entregar los cierres de botellas que encontraban. El proceso total, incluyendo la recolección, lavado y separación de las tapas, llevó varios meses, aunque el mural en sí se completó en tres semanas.
Impacto ambiental y social
Olivares destaca que lo más valioso de esta obra es el impacto que tiene en cada espectador y en cada persona que participó, ya que fomenta una visión totalmente diferente de los residuos plásticos. Además, conecta esta iniciativa con un renacimiento global: La Gioconda es una mujer común y corriente y es un ícono del Renacimiento italiano, y ahora estamos viviendo un nuevo renacimiento, tanto en El Salvador como a nivel del mundo.
Este proyecto no solo embellece un espacio urbano, sino que también promueve la sostenibilidad y el empoderamiento comunitario, demostrando cómo el arte puede ser un catalizador para la transformación positiva en sociedades afectadas por la violencia.



