Guillermo de Anda, el explorador que traduce los mensajes del inframundo maya
Si hay alguien que puede afirmar que habita en el inframundo marino de México, ese es Guillermo de Anda. Lejos de estar muerto, cuando se coloca sus aletas, se transforma en el mexicano más ágil en los mantos acuíferos. Su misión es descifrar lo que la cultura maya grabó en la Naturaleza hace más de 1,900 años. A sus 52 años, este arqueólogo subacuático se ha convertido en el primer mexicano en recibir el título de Emerging Explorer que National Geographic otorga de manera selectiva a investigadores con impacto global.
Un camino de especialización y dedicación
Guillermo recuerda que su primera inmersión como buceador fue a los 13 años. Hoy, sus investigaciones sobre la relación de los mayas con los acuíferos de Yucatán han resonado internacionalmente. El camino no ha sido sencillo: se ha especializado en cenotes y cuevas, tanto terrestres como acuáticas, y es un experto en huesos humanos y la cosmovisión maya. Además, ejerce como profesor en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Este buceador empedernido ha rechazado ofertas laborales en el extranjero, prefiriendo mantenerse en México. A través de sus exploraciones, se ha erigido como el traductor de los mensajes que la cultura prehispánica dejó en la Península de Yucatán, impulsando un turismo educativo y respetuoso. "El turismo es maravilloso y fundamental, pero necesitamos una buena planificación para que los visitantes disfruten sin dañar los sitios", afirma.
El miedo como aliado en las profundidades
"El miedo en un explorador es esencial", argumenta Guillermo al describir las exigencias de su trabajo, que incluye sumergirse a más de 40 metros de profundidad. "Si no tenemos miedo, nos volvemos temerarios y eso es peligroso. El miedo te mantiene alerta, con una adrenalina controlada". Detalla que su suministro de oxígeno siempre se divide en tres partes: para la ida, el regreso y una reserva para emergencias.
Además de su conocimiento antropológico, es un experto en escalada, manejo de cuerdas y equipo de buceo, y ha aprendido a sobrellevar largas ausencias familiares. Su primera inmersión en un cenote, hace 25 años, lo marcó al encontrar un cráneo humano prehispánico, despertando una curiosidad que definiría su carrera.
Reconocimiento internacional y legado educativo
Guillermo llegó a National Geographic casi por casualidad, pero su trabajo ha captado la atención mundial, especialmente tras la publicación en 2008 de una foto del "portal del inframundo maya" en el proyecto "Culto al Cenote", realizado con apoyo del INAH. Expresa preocupación por la poca difusión de su profesión, buscando motivar a jóvenes a especializarse en arqueología subacuática.
Aunque ironiza sobre los bajos salarios en su campo, asegura disfrutar plenamente de su labor, que puede implicar hasta seis horas bajo el agua. "Me encantaría reencarnar con el conocimiento que tengo, en una época más temprana de la arqueología, para ver contextos intocados. Es un sueño", concluye, soñando con los paisajes sagrados mayas en su esplendor original.
