Hallazgo arqueológico en Hidalgo modifica proyecto ferroviario
Durante los trabajos del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Ciudad de México-Querétaro, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron un descubrimiento de gran relevancia patrimonial. En el lugar identificado como Sitio 77, El Venado, ubicado en el cerro homónimo del estado de Hidalgo, encontraron 16 elementos gráfico-rupestres que incluyen tanto petrograbados como pinturas rupestres.
Características y ubicación de las manifestaciones
Las manifestaciones se localizan en dos acantilados cercanos al río Tula y la presa La Requena, en las inmediaciones de las comunidades de San José Acoculco (Atotonilco de Tula) y Benito Juárez (Tepeji del Río de Ocampo). Por sus características estilísticas, los expertos estiman que datan posiblemente de la prehistoria y del periodo Posclásico (900-1521 d.C.).
Entre las figuras más destacadas se encuentran:
- Un personaje de perfil con una greca escalonada en el pecho y un chimalli (escudo) en la mano
- Una figura de pie con tocado y anteojeras similares a las de Tláloc, portando lo que parece una macana
- Un individuo con penacho y extremidades extendidas, con un objeto circular entre las piernas
- Un rostro con nariguera y penacho
- Un cuadrúpedo que posiblemente representa un venado
- Una franja blanca al negativo en medio de colores rojos
Estado de conservación y técnicas de elaboración
El arqueólogo Abel José Romero García, miembro del equipo de salvamento, destacó que las pinturas se encuentran en buen estado de conservación. Se presume que fueron elaboradas con pigmentos minerales o vegetales, mientras que los petrograbados presentan técnica de puntillismo.
En el mismo abrigo rocoso también se observa una figura antropomorfa estilizada pintada en color rojo, y lo que pudiera ser una serpiente o un rayo que cae. Estas expresiones gráficas, aunque difuminadas por el paso del tiempo, tendrían una temporalidad que se remontaría a la prehistoria, con más de 4 mil años de antigüedad.
Modificación del trazo ferroviario
El trazo original del Tren México-Querétaro contemplaba el paso de la vía precisamente por donde se encuentran estos elementos de gráfica rupestre. Sin embargo, en octubre de 2025, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció la modificación de la ruta para conservar este sitio patrimonial, ante la imposibilidad técnica de trasladar las pinturas a un museo.
Víctor Francisco Heredia Guillén, coordinador del proyecto de salvamento arqueológico, explicó: "Así, a través de acuerdos y negociaciones entre el INAH y la Defensa, se salvan los petrograbados y las pinturas, y la obra ferroviaria se sigue construyendo sin afectar los vestigios".
Registro y estudio de los hallazgos
Los elementos fueron descubiertos el 3 de enero de 2026, aunque algunos ya eran conocidos localmente por las comunidades desde mayo de 2025. Tras su localización, se realizó el registro fotográfico y fotogramétrico de las manifestaciones, lo que permitirá estudiarlas a detalle y fecharlas mediante comparaciones con otras expresiones similares encontradas en la región.
El sitio había sido registrado previamente en los años 70 del siglo pasado dentro del Proyecto Arqueológico Tula, coordinado por el investigador emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma. En aquella década se halló un elemento pintado alusivo a un venado, a partir del cual se dio nombre al cerro.
Significado cultural y temporalidad
La ubicación de estas manifestaciones responde probablemente a un fin mítico-religioso, tal vez relacionado con fenómenos astronómicos o calendáricos. Entre las figuras halladas cerca del río Tula se aprecia la representación de un venado y una figura con colmillos, antenas, pechera y anteojeras similares a las de Tláloc.
Estas características recuerdan a las representaciones hechas por la cultura mogollón, la cual habitó el suroeste de lo que hoy es Estados Unidos y el norte de México, y que se han localizado en sitios de Puebla. Asimismo, se distinguió una figura con cara antropomórfica y cabello, con cuatro patas semejantes a las de un ave o los cascos de un caballo, que probablemente se remonte a la época del contacto con los españoles.
Heredia Guillén destacó que el interés de la mandataria por estos elementos contribuirá a sensibilizar a las autoridades estatales y locales acerca de la importancia de preservar los bienes patrimoniales, demostrando que pueden coexistir con obras de infraestructura sin afectación directa.



