La invasión del kitsch digital: cómo la IA inunda redes con contenido basura sentimental
Invasión kitsch digital: IA inunda redes con contenido basura

El resurgimiento del kitsch en la era digital

Dentro del vasto universo artístico existe una corriente particular que persigue el preciosismo mediante la exageración sentimental y el mal gusto deliberado. Esta expresión, conocida como kitsch, fue definida por el semiólogo italiano Umberto Eco como "lo sublime fallido", una categoría estética que engloba desde los clásicos cuadros de perros vestidos jugando cartas hasta el casi olvidado retrato del niño llorando pintado como payasito.

De Mark Ryden a Michael Jackson

Uno de los máximos exponentes contemporáneos del kitsch es el artista Mark Ryden, reconocido por sus pinturas de niñas con estilo coquette -infantilizadas, con vestidos amplios, calcetas rosas y moños en el cabello- situadas en escenarios absurdos como reuniones de té donde cortan carne o rezando ante imágenes de Abraham Lincoln. Este surrealismo pop alcanzó popularidad masiva cuando Ryden diseñó la portada del álbum Dangerous de Michael Jackson, llevando la estética kitsch al mainstream musical.

La televisión como precursora

Mucho antes de la explosión digital, la televisión ya había preparado el terreno para la aceptación masiva de lo absurdo y grotesco. Series animadas como Cow and Chicken, I Am Weasel y SpongeBob SquarePants desarrollaron narrativas que combinaban ingenio estilístico con abordajes grotescos, dirigidos a audiencias infantiles o infantilizadas, erosionando gradualmente los estándares estéticos convencionales.

La invasión de la Inteligencia Artificial

En la actualidad, el kitsch ha encontrado en la Inteligencia Artificial su medio de propagación más eficaz. Plataformas como Facebook, Instagram, YouTube y X se inundan de videos creados con IA que priorizan el sentimentalismo barato y las narrativas absurdas sobre cualquier valor formativo o informativo.

El fenómeno Italian brainrot

Entre estos contenidos destaca el ya declinante fenómeno del Italian brainrot, que popularizó iconos olvidables como el tiburón con cuatro patas usando tenis, el cocodrilo bombardero o la bailarina capuchina, siempre acompañados de estribillos pegadizos. Estos videos cortos funcionan como comida rápida digital: fáciles de consumir, emocionalmente manipuladores y carentes de sustancia.

Un ejemplo paradigmático muestra un avión que se precipita al mar, del cual se salvan milagrosamente un bebé y un gatito mediante paracaídas. El felino rescata luego al infante en una improvisada barca, en una secuencia que rinde homenaje al sentimentalismo más económico y predecible.

La fórmula del éxito viral

Según estimaciones de Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube, más de un millón de canales en esta plataforma utilizan herramientas de IA para crear contenido. La empresa Kapwing revela datos aún más preocupantes: el 20% de los nuevos contenidos subidos a YouTube son videos de IA de baja calidad.

Una fórmula recurrente, particularmente en canales hindúes, sigue una estructura narrativa rígida:

  1. Un monito sufre un percance (como un accidente o humillación laboral)
  2. El personaje llora desesperadamente
  3. Busca trabajo y gana dinero
  4. Remedia su situación inicial, culminando en un final feliz

El canal Bandar Apna Dost, especializado en este tipo de contenidos, ha acumulado 2,070 millones de visualizaciones, generando ganancias estimadas en 4 millones de dólares anuales para sus creadores.

Las plataformas digitales ante el fenómeno

Contrario a lo esperado, los magnates de redes sociales no muestran alarma ante esta proliferación de contenido basura. Mark Zuckerberg, fundador de Meta Platforms (propietaria de Facebook, Instagram y Threads), celebra esta "explosión de contenidos" como la tercera fase evolutiva de las redes sociales:

  • Primera fase: Contenidos provenientes de amigos, familiares y cuentas seguidas directamente
  • Segunda fase: Profesionalización con creadores de contenido e influencers
  • Tercera fase: Dominio de la IA como principal generadora de videos, audios y textos

Meta no solo no filtra estos contenidos, sino que ha desarrollado generadores de imágenes y videos con filtros cada vez más potentes, facilitando su creación masiva.

Consecuencias culturales y creativas

La proliferación de contenido kitsch generado por IA presenta un doble peligro para la cultura digital:

Primero, desincentiva la creatividad genuina. Los creadores que compiten por visibilidad en Internet pueden limitar su ingenio al adoptar fórmulas simplistas de éxito probado, resultando en una pobreza creativa generalizada. Como cualquier habilidad no ejercitada, la imaginación creativa termina atrofiándose cuando se delega completamente a algoritmos.

Segundo, crea un círculo vicioso entre creadores y consumidores, habituando a generaciones enteras a contenidos de baja calidad estética y narrativa. Esta dinámica perpetúa estándares cada vez más bajos, donde lo sentimentaloide y absurdo se normalizan como entretenimiento aceptable.

El kitsch digital, desprovisto de las filigranas que caracterizaban sus expresiones tradicionales, se revela como un fenómeno preocupante que cuestiona no solo el futuro del contenido en redes sociales, sino la propia capacidad creativa humana en la era algorítmica.