Maggie Gyllenhaal reinventa Frankenstein con '¡La novia!', protagonizada por Buckley y Bale
Gyllenhaal reinventa Frankenstein con '¡La novia!'

Una reinterpretación audaz del mito clásico

El cine ha regresado en numerosas ocasiones al monstruo de Frankenstein, pero pocas adaptaciones se han atrevido a cuestionar el lugar de quien tradicionalmente permaneció en silencio. Con "¡La novia!", la directora Maggie Gyllenhaal propone algo radicalmente distinto: no revisitar el clásico desde la nostalgia del terror gótico, sino desmontarlo para contar la historia desde los ojos del personaje que durante décadas apenas tuvo voz.

Un cambio de perspectiva histórico

La película, que llegó a los cines esta semana, marca el segundo largometraje de Gyllenhaal como directora tras "La hija oscura" (2021), y representa una apuesta mucho más ambiciosa tanto en escala como en intención narrativa. Inspirada en "La novia de Frankenstein" (1935), la cinta abandona completamente el homenaje tradicional para convertirse en una reinterpretación que mezcla acción, romance criminal y profunda reflexión sobre la identidad.

Lejos del tono gótico del clásico protagonizado por Boris Karloff, esta nueva versión traslada la historia al Chicago de los años treinta, un entorno dominado por la mafia, la ambición desmedida y la violencia urbana. Ahí comienza la transformación fundamental del mito: una mujer asesinada es revivida por un solitario Frankenstein -interpretado magistralmente por Christian Bale- y despierta sin memoria ni pasado, obligada a descubrir quién es en un mundo que intenta definirla antes que ella misma pueda hacerlo.

Jessie Buckley como eje narrativo

Jessie Buckley encarna a la novia, ahora convertida en el verdadero eje central del relato. La historia abandona la prolongación directa de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley para explorar una narrativa completamente distinta, donde la criatura femenina deja de ser un experimento secundario y adquiere plena autonomía narrativa. Junto al personaje de Bale, inicia un recorrido criminal que redefine los límites del género cinematográfico.

Para Gyllenhaal, el punto de partida fue cuestionar una ausencia histórica dentro del cine clásico. "Conté la historia desde su punto de vista, lo cual no solo no era así antes, sino que ni siquiera se acercaba", explicó la directora al referirse al filme original en una entrevista para The New York Times. Sobre la versión de 1935 cuestionó duramente: "Sale dos minutos. No dice ni una palabra. No tiene ningún desarrollo. Como que se equivocaron de título".

Una mezcla de géneros innovadora

Esa observación detonó la reinterpretación radical que presenta la película. En esta ocasión, la novia es un personaje sin recuerdos, impulsado por necesidades primarias y emociones intensas que la vuelven profundamente impredecible. Según la cineasta, esa condición la convierte en alguien imposible de encasillar y permite explorar el mito desde una mirada femenina que nunca había sido plenamente desarrollada en la pantalla grande.

La propuesta también rompe deliberadamente con las expectativas tradicionales de género cinematográfico. Gyllenhaal define la película como una mezcla difícil de clasificar: "Hay elementos de terror, de comedia y de suspenso, pero creo que, en conjunto, es un género que quizá aún no tiene nombre". Esta ambición creativa representa un salto considerable respecto a su debut como directora.

Un proyecto de gran escala

Mientras "La hija oscura" abordaba una introspección emocional sobre la maternidad -también protagonizada por Buckley-, "¡La novia!" expande la escala hacia una superproducción que incluye un reparto estelar conformado por Jake Gyllenhaal, Annette Bening, Peter Sarsgaard y Penélope Cruz, además del diseño de vestuario de Sandy Powell y la música de Hildur Guðnadóttir, ganadora del Oscar por Joker.

Reflexiones sobre la violencia y la naturaleza humana

Maggie Gyllenhaal sostiene que el núcleo del filme es una exploración profunda sobre la naturaleza humana. "Todos tenemos un aspecto monstruoso dentro de nosotros. Es aterrador mirarlo", afirmó al explicar su interés por regresar al universo creado por Mary Shelley. Sin embargo, el camino hacia el corte final no estuvo exento de tensiones significativas.

Durante las proyecciones de prueba organizadas por el estudio, surgió una preocupación recurrente entre el público: el nivel de violencia representado. Gyllenhaal describió esas funciones como una experiencia inédita en su carrera: "Tuvimos grandes proyecciones en centros comerciales, donde la gente venía a verla, algo de lo que nunca había formado parte antes como actriz o directora. Fue fascinante", relató con detalle.

Ajustes y reflexiones creativas

Las reacciones del público derivaron en ajustes concretos. "Me pidieron que quitara parte de la violencia, y lo hice. Así que lo que verán es una versión un poco más contenida de lo que originalmente estaba en la película", reconoció la directora con transparencia. Incluso recibió observaciones específicas por parte del estudio, recordando una advertencia directa de Pam Abdy, copresidenta de Warner Bros: "Maggie, no puedes tener a Frankenstein lamiendo vómito negro del cuello de la Novia. Es demasiado. No puedes hacerlo".

Las discusiones también abordaron intensamente la representación de la violencia contra las mujeres. Algunas espectadoras expresaron incomodidad ante ciertas escenas, lo que llevó al cineasta a reflexionar profundamente sobre la intención detrás de mostrarlas. "Un par de mujeres me dijeron que no querían ver a una mujer siendo violentada. Y yo pienso que yo tampoco quiero ver eso. Y, sin embargo, esa es una realidad importante en la cultura en la que vivimos", explicó Gyllenhaal.

Para la directora, la clave estaba en evitar la espectacularización gratuita de la violencia: "Si vamos a verlo, necesitamos verlo de una manera que sea muy difícil de mirar, porque es algo realmente terrible", defendiendo una representación que confrontara al espectador en lugar de trivializar la violencia. La cineasta también se cuestionó si las críticas habrían sido distintas bajo otra circunstancia: "Me pregunto si, de haber sido un hombre quien hiciera esta película, habrías recibido la misma respuesta", reflexionó tras conversar con una amiga sobre las reacciones del público.