El público está acostumbrado al surrealismo y a la artesanía tradicional mexicana en la obra de Frida Kahlo, así como al activismo socialista de su esposo Diego Rivera. Sin embargo, pocas veces se les ha visto en el contexto de las vanguardias artísticas de su época, que los vinculan con la Bauhaus y el funcionalismo. Esto es precisamente lo que explora la exposición "Studio Evolución. Diseño y vanguardia en la casa de Frida Kahlo", inaugurada este fin de semana en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.
Una mirada al hogar modernista de Kahlo y Rivera
La muestra incluye réplicas y piezas originales de los muebles que la pareja poseyó en esa construcción durante la década de 1930. La casa estudio fue encargada al arquitecto mexicano Juan O’Gorman tras una larga estancia de la pareja en Estados Unidos, donde fueron influenciados por el diseño modernista característico de la época.
Muchos visitantes de la Ciudad de México identifican la famosa Casa Azul de Coyoacán, donde nació y creció Kahlo, y donde vivió mientras estuvo casada con Rivera. Recientemente, abrió sus puertas al público el Museo Casa Kahlo, de fachada roja, la residencia de la familia de la pintora después de su matrimonio, donde también solía pasar tiempo. La casa estudio es diferente y está ubicada en la zona de San Ángel. Se caracteriza por un pequeño puente que conecta una casa azul de Kahlo con una casa roja de Diego. Allí vivieron en la década de 1930, un período muy fértil para Kahlo, quien realizó pinturas como "Lo que el agua me dio" y mantuvo una intensa vida social.
"Él (Rivera) dice que es la mejor manera de vivir, porque cuando queramos estar juntos lo vamos a estar porque queremos, y cuando nos separemos será también por gusto. Y la realidad es esa: se separaban, pero nunca del todo, siempre estaban unidos", comentó el curador Mariano Meza Marroquín en entrevista sobre esta peculiar casa dividida y unida a la vez.
Muebles que cuentan historias
Las réplicas de los muebles en la casa estudio de Kahlo se presentan por primera vez tal como ella los dispuso, acompañadas de fotografías originales de la época. "Los muebles no solo le acompañan, sino que también le dan una idea de cómo podía amueblar y sentirse a gusto en un espacio", compartió Meza Marroquín. La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de noviembre.
Un hogar funcionalista
Entre las piezas destaca una silla tubular con forro de mezclilla azul que, según los curadores, pudo haber sido diseñada exclusivamente para Frida Kahlo y Diego Rivera. El modelo aparece en el "Retrato de Paul Antebi", pintado por Rivera en 1955, y algunas de esas sillas aún sobreviven en el estudio del muralista, rodeadas de pigmentos y figuras de papel maché.
La exposición también reconstruye la historia de la casa de Insurgentes 432, en la colonia Roma Sur, una residencia más cálida y tradicionalista que Rivera mandó construir cuando la rigidez funcionalista de la casa estudio comenzó a incomodar a Kahlo. Allí vivió Frida durante la separación temporal de la pareja entre 1934 y 1936. Planos, fotografías y una maqueta revelan detalles de una vivienda que durante años fue confundida con un apartamento y que desapareció tras ser demolida.
Con el deterioro físico de Kahlo, las estrechas escaleras de la casa estudio se volvieron imprácticas, y la pareja se mudó definitivamente a la Casa Azul de Coyoacán, aunque Rivera continuó trabajando en San Ángel hasta su muerte en 1957. Para los curadores, los muebles y objetos reunidos en la muestra permiten entender otra dimensión íntima de la pareja: la manera en que construyeron su vida cotidiana a través del diseño, el arte y los espacios que habitaron.



