Caso Sinaloa amenaza renegociación del T-MEC con EE.UU.
Caso Sinaloa amenaza renegociación del T-MEC

La crisis política y judicial que estalló en Sinaloa no solo amenaza con convertirse en uno de los mayores escándalos de corrupción y narcotráfico de los últimos años; también podría transformarse en un factor de enorme presión para la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El caso Sinaloa coloca al gobierno mexicano en una posición delicada frente a su principal socio comercial, no solo por el impacto político interno, sino porque alimenta la narrativa que desde hace meses impulsa Donald Trump, con relación a que México ha perdido control territorial frente al crimen organizado.

Impacto en la renegociación del T-MEC

En cualquier otro momento, el diferendo habría quedado en el terreno diplomático. Pero hoy ocurre en la antesala de la revisión del T-MEC, el principal instrumento económico del país y el acuerdo que sostiene buena parte de la estabilidad financiera, industrial y exportadora de México. Ante este escenario, la renegociación del tratado ya no dependerá únicamente de reglas de origen, paneles energéticos o disputas laborales. El componente de seguridad nacional se ha convertido en un elemento central de la relación bilateral. Para Washington, particularmente bajo la visión de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema criminal para convertirse en un asunto estratégico y electoral.

Consecuencias de la falta de cooperación

La falta de cooperación mexicana en un caso tan sensible como el de Sinaloa podría tener consecuencias profundas en la mesa de negociación. Si México es percibido como un gobierno que protege o encubre a funcionarios ligados al narcotráfico, Estados Unidos tendría argumentos políticos suficientes para endurecer posiciones comerciales, imponer nuevas condiciones de cumplimiento o incluso amenazar con medidas unilaterales fuera del tratado. No debe minimizarse el momento político que vive Estados Unidos. Trump necesita demostrar firmeza frente a México, en miras a las elecciones intermedias a desarrollarse en noviembre próximo. Su discurso sobre los cárteles como organizaciones terroristas tiene enorme respaldo entre sectores conservadores y buena recepción electoral. En ese contexto, cualquier resistencia mexicana a colaborar en extradiciones o investigaciones será utilizada como prueba de que el gobierno mexicano no es un socio confiable.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Vulnerabilidad económica de México

México llega a las negociaciones en condiciones de vulnerabilidad económica. Más del 80% de nuestras exportaciones dependen del mercado estadounidense. Millones de empleos, inversiones manufactureras y cadenas productivas existen gracias al T-MEC. Cualquier deterioro serio en la relación bilateral tendría efectos inmediatos sobre crecimiento, tipo de cambio, inversión extranjera y confianza empresarial. Por eso la inacción del gobierno mexicano en el caso Sinaloa puede resultar muy costosa. Cada día que pasa sin detenciones, investigaciones claras o cooperación visible fortalece la percepción en Washington de que existe protección política para los acusados.

Presión política en Washington

La revisión del T-MEC podría convertirse en mucho más que una discusión económica. Podría ser el mecanismo de presión más poderoso que Washington utilice para obligar a México a endurecer su cooperación en materia de seguridad y narcotráfico. Y si el gobierno mexicano no entiende rápidamente esa dimensión del conflicto, el caso Sinaloa podría terminar contaminando toda la relación bilateral. México aún tiene margen para evitar una escalada. Pero el tiempo político corre mucho más rápido que el tiempo judicial. Y en Washington ya comenzaron a tomar nota.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar