El enigmático inmueble donde se apagó una estrella de Hollywood
Han transcurrido más de dieciséis años desde aquel trágico 20 de diciembre de 2009, cuando la actriz Brittany Murphy fue encontrada inconsciente en el baño principal de su residencia en Los Ángeles, California. Su madre, Sharon Murphy, realizó la desgarradora llamada al 911, pero los esfuerzos de los paramédicos y del Centro Médico Cedars-Sinai resultaron infructuosos. La estrella de "Clueless" ("Ni idea") había fallecido a los 32 años, dejando tras de sí un velo de misterio que aún perdura.
La causa oficial y las sombras que persisten
Finalmente, las autoridades determinaron que la muerte de Brittany Murphy se debió a una neumonía no tratada adecuadamente, complicada por una anemia severa y una intoxicación con múltiples medicamentos recetados. Sin embargo, este diagnóstico oficial no logró disipar completamente las dudas y especulaciones que comenzaron a circular desde el primer momento.
Lo que realmente alimentó las teorías conspirativas fue un macabro hecho: apenas cinco meses después del fallecimiento de Murphy, su esposo, Simon Monjack, perdió la vida en la misma mansión y por causas prácticamente idénticas. Esta escalofriante coincidencia hizo que muchos comenzaran a cuestionar si había algo más en juego que simples problemas de salud.
El origen polémico: la conexión Britney Spears
La propiedad en cuestión, ubicada en la exclusiva calle Rising Glen Road de Sunset Strip, tenía ya un historial peculiar antes de que Murphy la adquiriera. La actriz la había comprado directamente a Britney Spears en 2003 por la considerable suma de 3.85 millones de dólares.
Según revelaciones de una exmaquillista de Spears, la cantante siempre sintió que había algo "raro" en el inmueble, razón por la cual decidió abandonarlo y hospedarse en el hotel Casa del Mar. Aunque Britney nunca especificó si experimentó fenómenos paranormales, esta percepción se transmitió indirectamente a Murphy, quien también habría expresado sensaciones similares sobre la casa.
La teoría de la "maldición" se fortalece
Inicialmente se especuló que los problemas de salud de la pareja podrían estar relacionados con la presencia de moho en la mansión, pero esta hipótesis fue descartada por los forenses. Este descarte, paradójicamente, dio más fuerza a las teorías sobrenaturales que comenzaban a circular.
Con el boom de las redes sociales, la idea de que la casa estaba "maldita" ganó popularidad entre usuarios y seguidores de casos misteriosos. Las coincidencias trágicas y el historial peculiar del inmueble parecían alimentar esta creencia.
El destino turbulento de la propiedad
La trayectoria posterior de la mansión no hizo más que reforzar las teorías paranormales:
- En 2011 fue vendida por apenas 2.7 millones de dólares, significativamente menos de lo que Murphy había pagado.
- En 2013, el nuevo propietario decidió demoler completamente la estructura.
- Durante años, el terreno permaneció en obras de construcción.
- Finalmente, en 2020, la propiedad reconstruida fue vendida por 11.59 millones de dólares.
Este vaivén en la tenencia y valoración del inmueble llevó a que algunos la catalogaran como "la propiedad que nadie consigue conservar", añadiendo otro capítulo a su ya enrarecida leyenda.
Un legado que trasciende lo terrenal
Más allá de las teorías sobre maldiciones y fenómenos paranormales, lo cierto es que la muerte de Brittany Murphy representó una pérdida significativa para la industria cinematográfica. Su talento en películas como "Uptown Girls" ("Pequeñas grandes amigas") y su carisma en pantalla dejaron una huella imborrable.
La mansión de Rising Glen Road, ahora completamente transformada, sigue siendo un punto de referencia en las historias no contadas de Hollywood. Un lugar donde realidad, tragedia y mito se entrelazan creando una narrativa que, dieciséis años después, continúa fascinando y generando preguntas sin respuestas definitivas.