Miguel León-Portilla: Su pasión por Baja California y legado histórico
Miguel León-Portilla y su legado en Baja California

Miguel León-Portilla: El sabio mexicano y su vínculo con Baja California

El próximo 22 de febrero se conmemora el centenario del natalicio de Miguel León-Portilla (1926-2019), uno de los grandes intelectuales de México, cuya erudición abarcó múltiples campos del conocimiento. Aunque es mundialmente reconocido como autoridad en cultura náhuatl, una de sus pasiones menos divulgadas fue la historia de Baja California, un interés que lo llevó a ser artífice fundamental en la creación del Centro de Investigaciones Históricas UNAM-UABC, hoy Instituto de Estudios Históricos adscrito a la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Una relación académica y personal

El doctor David Piñera Ramírez, primer director del Centro entre 1975 y 1988, fue discípulo de León-Portilla en la UNAM durante sus estudios de maestría y doctorado. "Miguel fue mi director de tesis en ambos grados, y luego recibí su apoyo para crear el centro", relata Piñera, quien aún es investigador del Instituto. Los temas de investigación giraron en torno a la historia de Baja California, área donde León-Portilla demostró ser un experto apasionado.

Durante su dirección del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, León-Portilla impulsó la firma de un convenio entre la UNAM y la UABC, materializado el 11 de julio de 1975 con la creación del Centro de Investigaciones Históricas UNAM-UABC, con sede en Tijuana. Las autoridades de ambas instituciones –el doctor Guillermo Soberón por la UNAM y el ingeniero Luis López Montezuma por la UABC– designaron a Piñera como director, contando siempre con la orientación y respaldo de León-Portilla.

La consolidación del Instituto y su archivo histórico

Para 1991, el centro había consolidado bases sólidas y se transformó en el Instituto de Investigaciones Históricas, manteniendo su vínculo con la UNAM. Actualmente, la institución celebra 50 años de labor ininterrumpida. Una de sus primeras tareas fue la recopilación de fuentes documentales, dado que en Baja California no existía un archivo organizado.

"La mayoría de documentos estaban dispersos en el Archivo General de la Nación en Ciudad de México, en el Archivo de Sevilla (España) y en repositorios de universidades estadounidenses", explica Piñera. Con el apoyo de León-Portilla, se microfilmaron materiales de instituciones como:

  • Archivo General de la Nación
  • Universidad del Sur de California
  • Universidad de California en San Diego
  • Universidad de California en Berkeley

Este esfuerzo permitió crear un archivo especializado que hoy alberga cerca de un millón de documentos, considerado entre los mejores del norte de México. La colección abarca desde la época prehispánica –estudiada con la ayuda de León-Portilla– hasta la colonial, caracterizada por la labor misional de jesuitas, franciscanos y dominicos, etapa en la que el historiador también era un conocedor.

El desarrollo histórico de Baja California

Piñera detalla que, durante el siglo XIX, Baja California era una región "retirada y poco comunicada" con el centro de México, con una población escasa. No fue hasta las últimas décadas de ese siglo y principios del XX que surgieron núcleos poblacionales como Ensenada, Tijuana y Mexicali, en un desarrollo considerado tardío comparado con otras regiones del país. "Los efectos de la Revolución Mexicana no fueron tan marcados en la zona", añade.

Un legado tangible: La donación bibliográfica

Uno de los gestos más significativos de León-Portilla hacia Baja California fue la donación de su biblioteca especializada en la historia regional a la UABC, junto a su esposa Ascensión Hernández Triviño. "Fue un gran acto de amor del maestro", rememora Piñera con emoción. Este acervo enriqueció sustancialmente los recursos del Instituto.

Para Piñera, la figura de León-Portilla trasciende fronteras: "No sólo para Baja California o México, sino para el mundo, era una figura fundamental, el gran sabio de México". En honor a esta relación, Piñera escribió el libro "Miguel León-Portilla. Su palabra y presencia en Baja California", que documenta la cercanía del historiador con el estado y sus contribuciones.

Así, el centenario de Miguel León-Portilla no solo evoca su legado náhuatl, sino también su compromiso con la historiografía regional, cimentando una institución que, medio siglo después, sigue reconstruyendo la memoria de Baja California.