Nicolás Défossé captura la cosmogonía de pueblos autónomos en documental 'Un lugar más grande'
Documental 'Un lugar más grande' revela autogobierno indígena en Chiapas

La mirada cosmogónica de Nicolás Défossé sobre los pueblos autónomos de México

El cineasta francés Nicolás Défossé ha dedicado más de 25 años a documentar la realidad de las comunidades indígenas en Chiapas, y su más reciente trabajo, "Un lugar más grande", representa una visión profunda y casi cosmogónica sobre los pueblos que han decidido tomar el control de sus propios destinos.

Un documental que trasciende lo político

En entrevista exclusiva, Défossé reveló que su documental, exhibido durante el festival Ambulante y aún en búsqueda de distribución comercial, sigue a la comunidad maya ch'ol del Ejido Tila en Chiapas, que decidió expulsar al ayuntamiento y a la policía para establecer su propio sistema de autogobierno. "La película no se centra en el acto político en sí, sino en lo que viene después: cómo se construye, en la práctica, un sistema de autogobierno", explicó el director.

El realizador enfatizó que estas experiencias locales tienen un valor universal: "Esta experiencia muestra cómo la gente trata de retomar el control de ciertas cosas a nivel local: seguridad, justicia y bienestar. Frente a un sistema donde muchas veces no tenemos control, estas experiencias locales tienen un gran valor para lo que sucede en el mundo".

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La metodología del cine directo

Défossé adoptó el cine directo como metodología, evitando guiones preestablecidos y estructuras narrativas convencionales. "El reto en estos entornos es que estamos acostumbrados a documentales más demostrativos o explicativos, con entrevistas o con voces que te van guiando, pero aquí la apuesta era el cine directo: filmar situaciones concretas de problemas a resolver, más que discursos o ideología", detalló.

El director se inspiró en figuras como Frederick Wiseman, maestro del cine directo fallecido en febrero pasado, quien afirmaba que no existen películas objetivas, solo justas. "Esa justeza ética y estética se construye con lo que uno aprende en el lugar", compartió Défossé.

La dimensión espiritual y cultural

Lo que comenzó como un documental sociopolítico se transformó en una exploración profunda de la espiritualidad y cultura indígena. "Me encontré cosas casi cosmogónicas. Si me quedaba sólo en lo sociopolítico, sentía que hacía algo muy escolar. Por eso la película también se nutre de la espiritualidad y de la cultura", reveló el cineasta.

El documental incluye secuencias de rezos nocturnos y el carnaval con la pelea de toros y tigres, elementos simbólicos que representan cómo la comunidad domestica la violencia y resuelve conflictos internos. "Al final, una de las mayores ambiciones de la película es tratar de transmitir un poco del espíritu de un pueblo, lograr que el espectador tenga una experiencia sensible, sensorial y espiritual, no sólo racional", concluyó.

La inspiración zapatista y la construcción de autonomía

El zapatismo sirvió como inspiración fundamental para la comunidad del Ejido Tila, que decidió expulsar a su antiguo gobierno. Défossé explicó: "Los zapatistas insisten mucho en la noción de lo común, respetando las diferencias. A partir de ahí, construir algo colectivo que contrarreste lógicas de dominación".

El documental se sumerge en la vida cotidiana de la comunidad, mostrando:

  • Asambleas y decisiones colectivas
  • Conflictos internos y su resolución
  • Formas de organización comunitaria
  • La relación profunda con la tierra y el territorio
  • La memoria histórica del conflicto

Todo esto ocurre en un territorio marcado por violencia histórica, paramilitarismo y disputa por la tierra, elementos que el documental aborda sin sensacionalismo.

Un mensaje universal desde lo local

Défossé, egresado de la Universidad de París y residente en Chiapas desde hace más de 25 años, está convencido del valor universal de estas experiencias locales. "Cada espectador tomará lo que necesite de la película, pero estoy convencido de que la experiencia de Tila tiene mucho que decirnos y permite reflexionar sobre alternativas colectivas en un mundo donde caben muchos mundos", afirmó.

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El cineasta, quien también dirigió "¡Viva México!" en 2010, considera que sus filmaciones pueden aportar a la discusión global sobre problemas sociales. "Sí, en cualquier película siempre hay una relación con el mundo cuando se realiza, aunque no sea tan directa. De hecho, en la sinopsis hablábamos de un contexto global de crisis del Estado, no sólo en México sino en varios países", comentó.

Actualmente, "Un lugar más grande" continúa su recorrido por festivales internacionales, buscando distribución para un tema que, según Défossé, "para muchos intereses, puede resultar incómodo" pero esencial para comprender las alternativas de organización social en el México contemporáneo.