Jim Carrey recibe un César de honor en una ceremonia emotiva en París
El actor y comediante Jim Carrey fue distinguido este jueves con un César de honor durante la 51ª edición de los Premios César, en una emotiva ceremonia celebrada en el teatro Olympia de París. El intérprete de 64 años, nacido en Canadá y nacionalizado estadounidense, reflexionó sobre su oficio y compartió anécdotas graciosas que marcaron la noche.
Un reconocimiento lleno de significado familiar
Sobre el escenario, Carrey dedicó el galardón a su padre, a quien describió como "el hombre más gracioso" que conoció, y evocó la memoria de sus antepasados que emigraron desde Saint-Malo hacia Canadá varias generaciones atrás. Con el trofeo cúbico en sus manos, señaló que recibir el premio en Francia representaba un cierre simbólico para su historia familiar, completando lo que llamó la "cuadratura del círculo" iniciada por sus ancestros.
Humor y reflexión en el discurso
El protagonista de clásicos como "The Truman Show" o "Ace Ventura" se atrevió a hablar en francés, aunque con dificultad, añadiendo un punto extra de humor al preguntar al público: "¿Cómo estuvo mi francés? ¿Más que mediocre, no?". Defendió ante el auditorio, que lo recibió con una ovación en pie, que "la vida es parodia" e invitó a sonreír primero para que la fortuna sonría.
Homenajes y anécdotas en la gala
La ceremonia estuvo plagada de bromas y pequeños homenajes al dos veces ganador de un Globo de Oro. El presentador, el actor francés Benjamin Lavernhe, se transformó en el personaje de "The Mask" para bailar vestido de amarillo en la apertura. La actriz Camille Cottin, presidenta de la gala, alabó la capacidad de Carrey para estirar su cara con una "técnica sobrenatural" y celebró su habilidad para retratar la fragilidad sin juzgarla.
El realizador francés Michel Gondry, con quien trabajó en "Eternal Sunshine of the Spotless Mind", también apareció en el escenario para entregar el premio. Gondry compartió anécdotas de rodaje, incluyendo un momento en que Carrey perdió los nervios y le gritó, a lo que él respondió: "Si me gritas no puedo quererte y si no te quiero no puedo dirigirte", concluyendo con un abrazo. Además, Gondry introdujo humor con un supuesto retrato de Carrey que era en realidad un juego de palabras en francés.
Reflexiones sobre el arte de actuar
Carrey reflexionó profundamente sobre su oficio, asegurando que "cada personaje que encarnas es como la arcilla del escultor", una materia que se moldea desde lo más profundo del corazón. Este momento emotivo resaltó la dedicación y pasión que ha llevado a lo largo de su carrera, consolidando su legado en la industria del cine.



