Meryl Streep tomó una decisión clave al negociar su participación en 'The Devil Wears Prada', conocida en español como 'El Diablo viste a la Moda', lo que terminó marcando un punto importante en su carrera. Hoy en día es difícil imaginar a Miranda Priestly sin el rostro de Streep, pero la historia detrás de su participación es mucho más interesante de lo que parece.
Una negociación poco común
Antes de aceptar el papel, la actriz no estaba convencida. Cuando recibió la oferta inicial para la película de 2006, consideró que el salario no estaba a la altura del proyecto ni de lo que ella podía aportar. En lugar de aceptar sin más, tomó una postura firme: pidió que le duplicaran el sueldo.
En ese momento, Streep tenía 56 años y atravesaba una etapa clave en su carrera. Según ha contado, fue la primera vez que se sintió completamente segura de poner sus propias condiciones sobre la mesa. Tenía claro que la película tenía potencial para convertirse en un éxito y que su participación sería determinante. Incluso contemplaba la posibilidad de retirarse, así que no veía problema en dejar pasar el papel si no llegaban a un acuerdo. Esa seguridad terminó jugando a su favor.
El resultado: un fenómeno global
La apuesta funcionó. 'The Devil Wears Prada' no solo arrasó en taquilla, también consolidó a Streep en una nueva etapa dentro del cine comercial, sin perder su prestigio en proyectos más autorales. Después de ese éxito, protagonizó títulos como 'Mamma Mia!' e 'It's Complicated', ampliando aún más su alcance con el público. Años más tarde, en 2012, obtuvo su tercer Oscar gracias a 'The Iron Lady'.
Un papel que sigue dando de qué hablar
El interés por esta historia volvió recientemente cuando Streep se reunió con Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci en el programa 'Today'. Ahí recordaron la película original y adelantaron detalles de la secuela.



