Un tributo coreográfico al poeta de los amorosos
En el marco de la conmemoración del centenario del natalicio del poeta chiapaneco Jaime Sabines, ocurrido el pasado 25 de marzo, el escenario nayarita se vistió de arte y emoción con el montaje Adán y Eva. Sabines a flor de piel. Esta propuesta dancística, dirigida por el experimentado Marco Antonio Silva, logró capturar la esencia lírica del autor a través del movimiento corporal y la declamación.
El origen: una fogata, lágrimas y versos en la playa
La inspiración para este homenaje surgió de una experiencia íntima y poderosa. Durante una noche de Año Nuevo en una playa de Nayarit, un grupo de amigos compartía alrededor de una fogata. Tras los festejos, solo una persona permaneció junto al fuego: un joven que, años después, se convertiría en un reconocido funcionario universitario.
Sin advertir la presencia de otros, este hombre comenzó a recitar entre lágrimas: "Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable...". Continuó con todo el poema de Sabines, entregándose a la emoción que solo la poesía verdadera puede despertar. Este momento, cargado de autenticidad y desgarro, quedó grabado en la memoria y eventualmente germinó en el proyecto coreográfico.
El regreso de Marco Antonio Silva a la danza
Para Marco Antonio Silva, este montaje significó un retorno significativo al mundo de la danza tras una prolongada ausencia dedicada a la administración pública y la política. Su reincorporación no ha estado exenta de desafíos, especialmente en un contexto contemporáneo donde:
- Las asociaciones creativas suelen ser efímeras.
- Los procesos de cocreación entre bailarines adquieren mayor relevancia.
- Los laboratorios de exploración artística priorizan el camino sobre el resultado final.
A pesar de estos obstáculos, Silva encontró en la bailarina y filántropa Isabel Beteta y su compañía Los Corpógrafos los aliados perfectos para materializar su visión. Juntos, tejieron un espectáculo que coloca la obra de Sabines en el centro absoluto.
El elenco: vocabulario dancístico y aciertos actoriales
La ejecución de la coreografía recayó en un talentoso grupo de intérpretes:
- Carolina Ureta y Saúl Freyre, quienes desplegaron un vocabulario dancístico clásico pero impecablemente ejecutado.
- Isabel Beteta, quien bajo la dirección de Silva brilló como figura central, demostrando una conexión profunda con el material poético.
Un elemento distintivo del montaje fue la incorporación de actores que declamaron los poemas de Sabines. Destacó especialmente la participación del actor-bailarín Alberto Estrella, cuya interpretación añadió capas de significado y emotividad a la puesta en escena.
Recepción: éxito contundente y público conmovido
A pesar de contar con una iluminación que algunos consideraron precaria, el montaje logró conquistar al público gracias a:
- Una pista sonora cuidadosamente seleccionada y ejecutada.
- La entrega y espontaneidad de todos los integrantes del proyecto.
- La autenticidad de la propuesta, que evitó caer en pretensiones innecesarias.
El resultado fue un éxito rotundo, con aplausos de pie y un auditorio que abandonó la función visiblemente satisfecho y conmovido. La fusión entre danza y poesía demostró ser un vehículo poderoso para revivir la obra de Sabines, invitando incluso a imaginar que aquel funcionario universitario de la fogata nayarita, de presenciar el espectáculo, volvería a derramar lágrimas de emoción, tal como ocurrió en aquella noche inolvidable junto al mar.



