Luis Fernando Lara presenta libro sobre extinción y adaptación de lenguas indígenas
Luis Fernando Lara presenta libro sobre lenguas en riesgo

Luis Fernando Lara presenta obra sobre la vida y muerte de las lenguas

El destacado colegiado y profesor del Colegio de México, Luis Fernando Lara, presentará su libro "Panorama de los procesos de pérdida, extinción y adaptación de las lenguas" el próximo martes en El Colegio Nacional, abordando uno de los temas más urgentes para la diversidad cultural mexicana.

La falsa analogía: lenguas como seres vivos

La lingüística histórica del siglo XIX, heredera de estudios genealógicos y comparativos de las lenguas del mundo, especialmente las europeas, asimiló la idea darwinista de evolución para concebir a las lenguas como seres vivos con ciclo vital. Según esta visión, las lenguas nacen, se desarrollan, alcanzan una "edad de oro", declinan y finalmente mueren, como habría ocurrido con cientos de lenguas antiguas.

August Schleicher, el filólogo alemán que introdujo el pensamiento darwinista en lingüística, afirmaba que "las lenguas son organismos naturales que nacen, crecen y se desarrollan siguiendo leyes fijas y, al paso del tiempo, envejecen y mueren". Esta concepción dio lugar a la búsqueda de "leyes fonéticas" que explicaran la evolución lingüística de manera similar a la biológica.

La reacción científica y la realidad social

Posteriormente, estudiosos como Hugo Schuchardt, Antoine Meillet, Jules Gilliéron y Ferdinand de Saussure cuestionaron esta visión, demostrando que las lenguas evolucionan principalmente por factores sociales, geográficos, demográficos y políticos, no por leyes biológicas intrínsecas.

Los factores que realmente influyen en la evolución lingüística incluyen:

  • El contacto con otras lenguas
  • La influencia mutua en períodos históricos específicos
  • El aislamiento o integración de comunidades lingüísticas
  • La imposición de una lengua sobre comunidades con idiomas diferentes

La verdad sobre la extinción lingüística

La lingüística moderna permite afirmar que las lenguas no mueren como seres humanos. Existen mientras haya personas que las hablen, y desaparecen cuando toda su comunidad muere o cambia de lengua.

En México, la Geografía de las lenguas y carta etnográfica de México de Manuel Orozco y Berra (1864) ya documentaba lenguas aparentemente desaparecidas como:

  • Cácari, zacateco, irritila y toboso en Durango
  • Julime en Durango y Chihuahua
  • Tepahue, macoyahuy, vayema, putima, baturoque y teparantana en Sonora

La situación actual en México

Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), 107 variantes lingüísticas están en riesgo de extinción en México, incluyendo:

  • Kiliwa (o cochimí) en Baja California, con aproximadamente 4 hablantes
  • Ayapaneco entre Tabasco y Veracruz, con solo 8 hablantes

Sin embargo, estos datos del INALI se basan en el XII Censo General de Población y Vivienda 2000, cuyos criterios han sido criticados por basarse en consultas directas que pueden ocultar la realidad de la desaparición lingüística o inflar artificialmente el número de hablantes por motivos ideológicos.

Como señaló Leonardo Manrique Castañeda en 1994, basándose en el XI Censo de 1990: "Es indudable que la proporción de los hablantes de lenguas indígenas ha venido disminuyendo en relación con la población total del país", indicando un abandono progresivo de las lenguas indígenas a pesar del crecimiento demográfico en regiones predominantemente indígenas.

La presentación del libro de Luis Fernando Lara representa una oportunidad crucial para reflexionar sobre la preservación del patrimonio lingüístico mexicano y comprender los verdaderos mecanismos que determinan la supervivencia o desaparición de las lenguas.