Centenario de Miguel León Portilla: Un Legado Histórico que Perdura
Se cumple el centenario del nacimiento del gran historiador mexicano Miguel León Portilla (1926-2019), figura fundamental en el estudio de las culturas prehispánicas. En homenaje a su memoria, rescatamos uno de sus textos menos conocidos pero igualmente valiosos, publicado originalmente en la Revista de la Universidad Nacional en noviembre de 1958, dirigida entonces por Jaime García Terrés.
La Prodigiosa Productividad de un Joven Historiador
En aquel entonces, León Portilla era un académico de poco más de treinta años que ya había obtenido su doctorado con honores en 1956 con una tesis sobre filosofía náhuatl. Lo extraordinario es que, en el transcurso de apenas tres años, publicó cinco obras fundamentales a través de la imprenta de la UNAM:
- Siete ensayos sobre cultura náhuatl (1958)
- Un estudio sobre ritos, sacerdotes y atavíos de dioses prehispánicos (1958)
- Una obra de divulgación sobre pensamiento náhuatl (1959)
- Su tesis doctoral publicada
- Su obra más difundida: Visión de los vencidos (1959), que se convertiría en el libro más vendido en la historia del catálogo de la UNAM
Además de estos trabajos, entre 1956 y 1958 publicó otras seis colaboraciones extensas para la revista universitaria, demostrando un nivel de productividad académica verdaderamente impresionante para un historiador tan joven.
La Joya Náhuatl: La Leyenda del Alacrán
El texto que aquí rescatamos responde a una pregunta frecuente entre quienes estudian nuestro pasado prehispánico: ¿existían en la cultura náhuatl narraciones similares a las fábulas de las tradiciones indoeuropeas? La respuesta se encuentra en "La leyenda del alacrán", una pequeña joya literaria que León Portilla recuperó y analizó.
Esta leyenda, recogida a principios del siglo XVII por el bachiller Hernando Ruiz de Alarcón (hermano del célebre dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón), conserva parte en náhuatl y parte en versión castellana, manteniendo todo el sabor y la forma compositiva de los antiguos textos nahuas.
El Drama de Yappan: Transformación y Destino
La narración cuenta la historia de Yappan, un hombre que vivió en una edad anterior a la nuestra y que, sabiendo que al final de su ciclo temporal sería transformado en animal según su destino, decidió apartarse para hacer penitencia sobre una peña llamada tehuéhuetl (tambor de piedra).
Los dioses comprendieron que si Yappan mantenía su castidad y perseveraba en su penitencia, al convertirse en alacrán su picadura sería mortal para todos. Por el contrario, si quebrantaba su abstinencia, su picadura no necesariamente causaría la muerte.
La leyenda desarrolla un complejo drama con múltiples personajes:
- Yappan: El penitente destinado a transformación
- Xochiquétzal: La diosa forastera que tienta a Yappan
- Yáotol: "El enemigo" que vigila constantemente a Yappan
- Tlahuitzin: "La encendida", esposa de Yappan
- Citlalcueye: "La del faldellín de estrellas", diosa que imparte justicia final
La Versión Poética de León Portilla
Miguel León Portilla ofreció su propia versión de esta leyenda, dividiéndola en cinco tiempos o cuadros que él describe como "el meollo poético de una pieza dramática; o mejor, de un drama coreográfico". Su traducción y adaptación capturan la esencia narrativa mientras respetan la estructura original náhuatl.
La historia culmina con la transformación de Yappan en alacrán tras ser tentado por Xochiquétzal, la conversión de su esposa Tlahuitzin en alacrán colorado, y el castigo final de Yáotl, quien es convertido en langosta (Tzonteconmama, "carga cabezas") por haber decapitado a Yappan.
La diosa Citlalcueye determina que, dado que Yappan transgredió su penitencia, los picados por alacrán no necesariamente morirán, estableciendo así una explicación mitológica para la naturaleza de este animal en la cosmovisión náhuatl.
Este texto, rescatado en el centenario de León Portilla, no solo muestra la profundidad de su trabajo como historiador y traductor, sino que también nos permite acceder a una de las joyas literarias más fascinantes de la tradición náhuatl prehispánica, demostrando la riqueza narrativa y simbólica de las culturas originarias de México.