El origen de un vínculo histórico: así nació el primer suscriptor de Excélsior
En el marco de los 109 años de trayectoria de Exclésior, conocido como El Periódico de la Vida Nacional, una anécdota destaca por su simbolismo y calidez humana: la historia de Santos Gámez Cisneros, reconocido como el primer suscriptor simbólico de este diario. Esta narración, rescatada del Archivo Histórico de Excélsior, revela cómo un gesto de ayuda en los momentos fundacionales forjó una relación perdurable con el fundador Rafael Alducin.
Un inicio lleno de desafíos y camaradería
Corría el sábado 17 de marzo de 1917, cuando todo estaba preparado para el lanzamiento del primer tiraje de Excélsior. La rotativa, las tintas y el entusiasmo del equipo periodístico estaban a punto de dar vida a una nueva era en el periodismo mexicano. Sin embargo, el proceso no estuvo exento de contratiempos. Rafael Alducin acudió a la National Paper, ubicada en la calle de Nuevo México (hoy Artículo 123), para adquirir un rollo de papel prensa esencial para la impresión.
Allí, Santos Gámez Cisneros, un joven de 28 años originario de Tehuacán, Puebla, trabajaba y se ofreció voluntariamente para transportar el pesado rollo de más de 250 kilos en una carretilla. Con esfuerzo, lo llevó hasta la esquina de Rosales y Colón, a solo cuatro calles de distancia, donde aguardaban ansiosos para iniciar la impresión. Este acto de solidaridad marcó el comienzo de una conexión especial.
Fallos técnicos y un lanzamiento retrasado
La maquinaria, heredada de otros diarios y apodada La Carcacha por Alducin debido a sus constantes fallas, presentó problemas que rompieron el papel en múltiples ocasiones. Sumado a retrasos en la información, el periódico no pudo distribuirse hasta el mediodía del domingo 18 de marzo de 1917. Santos Gámez relató cómo escuchó el rugido de la rotativa y sostuvo entre sus manos uno de los primeros ejemplares, describiéndolo como calientito y oloroso a fresco, una experiencia que atesoró profundamente.
Sobre Alducin, Santos recordó: Era un hombre fuerte, alto, muy campechano y amable con todos. Esta impresión positiva llevó a que, desde ese día, Alducin le entregara personalmente un ejemplar diario, incrementando luego a dos y finalmente a tres periódicos: uno para él, otro para su compadre y un tercero para compartir con su patrón en la National Paper.
El legado de un suscriptor dedicado
Esta rutina diaria convirtió a Santos Gámez Cisneros en el primer suscriptor simbólico de Excélsior, un título que mantuvo hasta la muerte de Rafael Alducin en 1924. Posteriormente, Santos dejó su empleo en la papelera y se unió a la Compañía Pullman, donde trabajó durante 35 años hasta su jubilación. Para 1967, en el 50 aniversario del diario, presumía con orgullo ser el suscriptor número 42,572 en una lista de 50 años ininterrumpidos, un testimonio de su lealtad y el impacto duradero de aquellos primeros momentos.
Esta historia no solo ilustra los humildes comienzos de un medio icónico, sino que también resalta valores como la solidaridad, la perseverancia y la conexión humana en el ámbito periodístico. A través de figuras como Santos Gámez, se preserva la memoria viva de Excélsior, recordándonos que detrás de cada gran publicación hay relatos personales que merecen ser contados.



