El adiós escénico de un maestro: Jodorowsky estrena su última obra en México
En un momento cargado de significado artístico y emocional, Alejandro Jodorowsky, galardonado con la Medalla Bellas Artes 2025, presenta junto a su hijo Brontis Jodorowsky el estreno mexicano de El Gorila, una obra que marca su despedida definitiva de los escenarios teatrales.
Una reflexión profunda sobre la adaptación y la pérdida de identidad
Esta producción, que se presentará en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque del 24 de abril al 17 de mayo, ofrece catorce funciones de una versión íntima y renovada. La obra, inspirada en el cuento Informe para una academia de Franz Kafka, explora temas universales como la migración, la identidad y el despertar de la conciencia.
"Es una historia un poco triste y desesperante", comenta Brontis Jodorowsky en entrevista, "que habla de ese esfuerzo que todos hacemos en un momento de nuestra vida, cuando nos adaptamos a ciertos moldes sociales de comportamiento o de identidad".
Los orígenes personales de una obra emblemática
La conexión de Alejandro Jodorowsky con este relato se remonta a su adolescencia en Tocopilla, al norte de Chile. "Aquél relato lo marcó mucho", explica Brontis, "porque cuenta la historia de un mono capturado en la selva africana que, al ser trasladado en barco, observa a los hombres hablar y moverse libremente. Para escapar del encierro, el animal aprende a hablar, haciendo un esfuerzo para dejar de ser él mismo y ser aceptado por los demás".
Esta narrativa resonó profundamente con el joven Alejandro, quien se sentía diferente y como un migrante en su propio entorno, además de enfrentar las expectativas de un padre que no lo comprendía. "El creador escénico se identificó con este mono", añade Brontis, "porque tenía que dejar de ser él para sobrevivir".
Un proyecto largamente esperado que finalmente ve la luz
Tras años de desarrollo y una frustrante primera tentativa con el actor Narciso Busquets que no prosperó, Jodorowsky finalmente retomó el proyecto recientemente, luego de recibir la Medalla Bellas Artes. "Digamos que es la más reciente creación y será su última puesta en escena", afirma Brontis.
El proceso creativo fue colaborativo: "Trabajamos el texto que él ya había hecho a partir de la obra de Kafka, pero luego lo amplió. Este gorila no nada más va al cabaret –como en el texto original–, sino que fue más allá y le añadió un final". Alejandro trabajó intensamente en la adaptación diez días antes de iniciar los ensayos, creando un desenlace que su hijo describe como "precioso".
Un homenaje a México y su legado artístico
Para Brontis, traer la obra a México representa un acto de reconocimiento más que un negocio. "Soy el productor e invierto bastante dinero en traerla, pero es por cariño, en reconocimiento a lo que recibí de este país", explica. "México le permitió a Alejandro –en Chile no podía– desarrollarse como artista y ser creativo".
Esta versión de El Gorila constituye una obra colectiva entre Kafka y Jodorowsky, con el toque técnico de Brontis para adaptar el texto a las necesidades respiratorias de esta pieza de teatro corporal. Después de presentarse en Italia, Francia, Gran Bretaña, Chile y Argentina, llega ahora a México como el testamento escénico de uno de los artistas más originales e influyentes de nuestro tiempo.



