Cuaresma 2026: El debate sobre el consumo de pollo en los viernes de abstinencia
El periodo de Cuaresma, que inició el 18 de febrero de 2026 con el Miércoles de Ceniza, marca una temporada crucial para los creyentes católicos en preparación para la Semana Santa. Durante estos 40 días, se realizan diversas prácticas espirituales, entre las cuales destaca la abstinencia de carnes rojas cada viernes, una tradición arraigada para conmemorar el sacrificio de Jesús.
La tradición histórica y su significado
Históricamente, las carnes rojas han sido asociadas con placeres mundanos y banquetes lujosos, por lo que renunciar a su consumo simboliza un acto de penitencia y reflexión. En la antigüedad, el pescado era considerado un alimento modesto, con gran relevancia en pasajes bíblicos donde Jesús realizaba milagros, convirtiéndolo en un símbolo de fe durante este periodo.
¿El pollo está prohibido en la Cuaresma?
Surge una pregunta recurrente entre los fieles: ¿el pollo debe excluirse de la dieta los viernes de Cuaresma? El Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica no especifica detalladamente las especies prohibidas, pero la tradición eclesiástica ha interpretado que la abstinencia se aplica a todos los animales de sangre caliente, lo que incluiría al pollo.
Sin embargo, expertos en teología ofrecen una perspectiva diferente. Argumentan que la carne de pollo, al ser clasificada como carne blanca, no estaría en la lista de alimentos prohibidos. Según esta visión, el pollo se uniría al pescado, mariscos y pavo como opciones permitidas durante la Cuaresma.
Lista de carnes prohibidas y permitidas
Para clarificar, las carnes tradicionalmente evitadas en los viernes de Cuaresma incluyen:
- Carne de res
- Carne de pato y ganso
- Cerdo, cordero y cabra
- Ciervo y jabalí
En contraste, los alimentos generalmente aceptados son:
- Pescado y mariscos
- Pavo
- Posiblemente pollo, según interpretaciones teológicas
Una elección personal y guía espiritual
El tema del consumo de pollo durante la Cuaresma sigue siendo un debate anual entre comunidades católicas. Pese a las directrices tradicionales, la decisión final recae en la elección personal de cada creyente. Se recomienda consultar con líderes religiosos locales para obtener orientación específica y adaptar las prácticas a la fe individual.
En resumen, mientras la tradición sugiere evitar el pollo por ser un animal de sangre caliente, argumentos teológicos modernos lo permiten, dejando a los fieles en un espacio de reflexión y decisión propia durante este tiempo sagrado.