Palenque de peleas de gallos en el Ajusco: tradición, polémica y vacíos legales
Peleas de gallos en Ajusco: tradición y polémica en CDMX

Palenque Los Prados: el corazón gallístico del Ajusco

En las alturas del Ajusco, donde el aire urbano se disipa para dar paso a aromas de tierra suelta y animales de criadero, Santo Tomás Ajusco custodia una de las tradiciones más controvertidas de la Ciudad de México. Las peleas de gallos generan una constante fricción entre las autoridades capitalinas y los habitantes locales que defienden esta práctica como parte de su identidad cultural.

Un palenque escondido entre calles estrechas

El Palenque Los Prados opera con discreción en la alcaldía Tlalpan. Los aficionados conocen los días de función: viernes, sábados, domingos e incluso los lunes, cuando se presentan amplios programas de combates aviares. Sin embargo, encontrar este recinto representa un desafío incluso para los taxistas de la zona, quienes admiten desconocer su ubicación exacta.

"Es que lo acaban de abrir, entonces está difícil dar con él, pero es el bueno porque en éste no cae la pira", explica un conductor local. La ubicación parece estratégicamente planeada: al fondo de un terreno extenso, protegido por grandes portones que ocultan el interior, rodeado de áreas arboladas y calles angostas donde conviven casonas rústicas con construcciones modestas en obra negra.

El ritual del combate y las apuestas

Dentro del palenque reina una atmósfera marcadamente masculina. Criadores de gallos y espectadores se reúnen para organizar enfrentamientos donde las aves, alimentadas y criadas específicamente para este fin desde su nacimiento, encuentran su destino final en el ruedo. La presencia femenina es escasa, limitándose principalmente a labores de limpieza después de cada combate.

Las apuestas fluyen con intensidad variable:

  • Inscripción básica: entre 2,200 y 5,000 pesos por gallo
  • Apuestas audaces: superiores a 20,000 pesos para los ejemplares más prometedores
  • Entrada mínima: 20 pesos para espectadores ocasionales

"Nadie apuesta harto porque siempre hay maleantes y al que apuesta harto lo levantan", comenta un asistente habitual, revelando los riesgos de seguridad que rodean esta actividad.

La economía detrás de la tradición

Los criadores más dedicados invierten sumas considerables en su pasión:

  1. Sementales de élite: alrededor de 2,000 dólares por ejemplar
  2. Gallinas ponedoras: aproximadamente 400 dólares cada una
  3. Alimento especializado: 1,500 pesos mensuales para optimizar el desarrollo de las aves

La mayoría de estos ejemplares son importados desde Estados Unidos. Un criador con décadas de experiencia presume mantener alrededor de 100 aves entre gallos, pollos y gallinas, con expectativas de crecimiento durante la primavera cuando nacen nuevos pollitos.

"Aquí no hay gallos buenos, aquí todos se matan; todos los que somos jugadores sabemos que los gallos son para una pelea, si gana y sale muy cortao' ya no sirve", explica este veterano, destacando la paradoja del vínculo entre criador y animal: cuidado meticuloso para un destino fatal.

Vacíos regulatorios y defensa cultural

A diferencia de los espectáculos taurinos, las peleas de gallos no están prohibidas en la Ciudad de México. El Congreso Capitalino frenó su prohibición reconociendo su arraigo en tradiciones de pueblos originarios de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y Tlalpan. Sin embargo, estableció como condición la prohibición de navajas en las patas de los gallos.

Esta regulación muestra claros vacíos, evidenciados por la presencia constante de un afilador en cada función. En Los Prados, una lona proclama: "¡Unidos en defensa de la Gallística! es historia, tradición, cultura y fuentes de empleo", argumento que se sostiene sobre pisos manchados de sangre, plumas dispersas, aves enjauladas en cajas de cartón y montones de cadáveres aviares en el patio trasero.

Horarios extendidos y seguridad precaria

La duración de cada jornada depende directamente del número de combates y espectadores. Con programas de quince a veinte peleas, las funciones pueden extenderse hasta las 2 o 4 de la madrugada, desarrollándose en un ambiente que no garantiza la seguridad de los asistentes.

El impacto del "Mencho" en la gallística

Recientemente, esta tradición se vio afectada por eventos externos. La caída del "Mencho" generó tal pánico en la Ciudad de México que galleros y espectadores optaron por resguardarse en sus hogares, cancelando las peleas programadas para el lunes 23. Algunos perdieron sus cuotas de inscripción, pero priorizaron la seguridad personal.

"Mejor no lo hubieran matado, era un pesao", lamenta un empleado del palenque, reflejando cómo la violencia del crimen organizado puede alterar incluso las tradiciones más arraigadas en las comunidades.