Naoya Inoue sobrevivió a una guerra ante Junto Nakatani y retuvo sus títulos de peso supergallo en una batalla al límite. El japonés venció por decisión unánime con tarjetas de 116-112, tras dominar la primera mitad y resistir una feroz reacción en el tramo final.
Dominio inicial de Inoue
Desde el primer round hasta el sexto, Inoue impuso su guion con ritmo alto, jab filoso y distancia medida. Nakatani caminó la pelea sin encontrar la llave, mientras el campeón marcaba cada intercambio y cerraba espacios antes de que el retador pudiera armar volumen. El dominio era claro, casi clínico.
Reacción de Nakatani
En la segunda mitad, Nakatani soltó combinaciones más largas y empezó a conectar con la izquierda. El combate dejó de ser unilateral y se convirtió en un intercambio más áspero. En el décimo asalto, un cabezazo abrió un corte que encendió la tensión. Nakatani no retrocedió; al contrario, lanzó todo lo que tenía y logró castigar por momentos a Inoue, quien por primera vez en la noche tuvo que resistir.
Resistencia y victoria
Los últimos asaltos se jugaron en detalles. Inoue recuperó el orden, se movió mejor y volvió a puntuar con precisión. No hubo caída, pero sí desgaste acumulado en ambos lados. Al final, las tarjetas hablaron con claridad: 116-112, decisión unánime para el campeón. Inoue se mantiene como rey indiscutido del supergallo, con los cinturones del CMB, OMB, AMB, FIB y The Ring. Invicto, dominante, pero ahora con una advertencia real sobre la mesa. Nakatani no lo destronó, pero lo obligó a pelear.
La noche en el Tokyo Dome no fue solo una defensa más. Fue una grieta en la perfección de Inoue y una confirmación de que, incluso en la cima, siempre hay alguien capaz de empujar al campeón al límite.



