El infierno personal de Jack Doohan antes de abandonar la Fórmula 1
La alta velocidad de la Fórmula 1 frecuentemente oculta, bajo los cascos de los pilotos, realidades que trascienden lo meramente deportivo. En la más reciente temporada de la serie documental de Netflix, Drive to Survive, ha emergido a la luz pública el entorno profundamente hostil que rodeó al piloto australiano Jack Doohan durante los meses previos a su salida definitiva de la escudería Alpine. El joven corredor, quien asumió el asiento principal tras la partida de Esteban Ocon, no solo enfrentó la inmensa presión por obtener resultados en la pista, sino que también sufrió un asedio personal que escaló hasta alcanzar tintes delictivos, particularmente antes del Gran Premio de Miami del año 2025.
Amenazas extremas y miedo constante
En la producción audiovisual, Doohan detalla con crudeza cómo recibió una serie alarmante de correos electrónicos anónimos. En estos mensajes, se le advertía explícitamente sobre posibles agresiones físicas de extrema gravedad si decidía competir en territorio estadounidense. "Recibí entre seis y siete correos electrónicos distintos que decían claramente que, si me mantenía al volante del coche para la carrera en Miami, me amputarían todas mis extremidades", relata el piloto, cuya trayectoria con el equipo francés terminó de manera abrupta después de únicamente seis grandes premios, dando paso inmediato al piloto argentino Franco Colapinto.
Seguridad nacional desplegada en el paddock
La tensión y el peligro no se limitaron al ámbito digital. Doohan narra un episodio particularmente crítico en el que, mientras se encontraba acompañado de su pareja y su entrenador personal, se sintió extremadamente vulnerable ante la presencia de individuos sospechosos que presuntamente portaban armas. Esta situación de alto riesgo obligó a la intervención inmediata de su escolta policial asignada. Alpine, completamente consciente de la gravedad de las circunstancias, coordinó un operativo de seguridad especial en conjunto con los promotores oficiales de la Fórmula 1 y las autoridades locales de Miami, con el único objetivo de garantizar la integridad física del corredor durante todo el fin de semana de la competencia.
Un portavoz oficial de la escudería francesa confirmó posteriormente a The Athletic que el equipo estuvo al tanto de todas las amenazas recibidas con anterioridad al evento, subrayando enfáticamente que la seguridad de todo su personal, especialmente de los pilotos, representa la prioridad máxima absoluta. Por su parte, la organización de la Fórmula 1 emitió un comunicado oficial condenando cualquier comportamiento abusivo o violento, y reiterando que no existe cabida alguna para la violencia, ya sea física o virtual, dentro de la comunidad global del automovilismo de élite.
Un contexto deportivo que agravó la situación
El complicado contexto deportivo tampoco ayudó en absoluto a Jack Doohan. Después de sufrir accidentes significativos en los Grandes Premios de Australia y Japón, los rumores sobre su inminente sustitución por Franco Colapinto, quien había deslumbrado previamente en Williams antes de quedar fuera de la parrilla principal, se intensificaron de manera exponencial. Pierre Gasly, compañero de equipo de Doohan en ese momento, calificó el ambiente mediático y de opinión pública como "extremadamente tóxico", señalando que una parte considerable de la afición y la prensa se había volcado agresivamente contra el piloto australiano, presionando activamente para favorecer el ascenso definitivo del piloto sudamericano.
Este revelador testimonio expone una faceta oscura y preocupante del deporte motor, donde la presión competitiva puede, en casos extremos, derivar en situaciones de peligro real que requieren medidas de seguridad extraordinarias, trascendiendo por completo el ámbito de lo deportivo.