El intento fallido de Bad Bunny para rescatar a las estrellas boricuas
En una jugada sin precedentes en el mundo del deporte y el espectáculo, la superestrella puertorriqueña Bad Bunny intentó intervenir personalmente para garantizar la participación de Carlos Correa y Francisco Lindor en el Clásico Mundial de Béisbol 2026. El artista, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, ofreció cubrir de su propio bolsillo las costosas pólizas de seguro que ambos jugadores necesitaban para representar a Puerto Rico en el prestigioso torneo internacional.
Una propuesta rechazada por todas las partes involucradas
Sin embargo, este gesto de solidaridad y patriotismo deportivo se encontró con un muro de rechazos institucionales. Ni la Major League Baseball (MLB), ni las organizaciones de los Astros de Houston (equipo de Correa), ni el poderoso agente Scott Boras aprobaron la inusual oferta del cantante. "Todos me dijeron que era una mala idea", reveló el antesalista Carlos Correa en declaraciones recogidas por medios especializados. "La compañía de seguros que me propusieron tenía antecedentes de no pagar a jugadores. No estaba aprobada por MLB, ni por el equipo, ni por mi agente".
Correa explicó con claridad su posición: "No podía firmar algo así cuando tres personas en las que confío me dicen que no lo haga". A pesar de la negativa, el pelotero expresó una profunda gratitud hacia Bad Bunny, destacando que "intentó hacer todo lo posible. Quería que jugara en Puerto Rico, frente a mi gente. Estoy profundamente agradecido por lo mucho que a él también le importa el país y los fanáticos".
El contexto médico y el endurecimiento de los seguros
La exclusión de Correa y Lindor no fue un caso aislado ni caprichoso. La empresa National Financial Partners, encargada de gestionar las pólizas del torneo, rechazó a ambos jugadores basándose en rigurosos criterios médicos. En el caso particular de Correa, su historial clínico jugó un papel determinante.
Recordemos que en 2022, tanto los San Francisco Giants como los New York Mets anularon acuerdos multimillonarios con el jugador tras detectar preocupaciones en su tobillo durante los exámenes físicos. Aunque Correa insiste en sentirse en óptimas condiciones, las aseguradoras toman sus decisiones basándose exclusivamente en estudios clínicos y antecedentes documentados.
La situación se vio agravada por el precedente establecido durante el Clásico Mundial 2023, cuando jugadores de la talla de Edwin Díaz y José Altuve sufrieron lesiones significativas mientras representaban a sus países. Estos incidentes llevaron a un endurecimiento generalizado de los criterios de aseguramiento para la edición 2026 del torneo.
La crisis puertorriqueña y la postura oficial
La Federación de Béisbol de Puerto Rico llegó a un punto tan crítico que amenazó con retirar a todo el equipo del torneo, luego de que inicialmente hasta 10 jugadores no recibieran la cobertura de seguro necesaria. Tras intensas negociaciones, varios casos se resolvieron favorablemente, permitiendo que la selección boricua participe y, además, ejerza como sede del grupo en la primera ronda del evento.
El comisionado de MLB, Rob Manfred, se refirió al asunto calificándolo como "un malentendido" sobre los procesos administrativos, aunque reconoció con franqueza que "no es positivo para la promoción del evento que jugadores quieran participar y no puedan hacerlo por temas de seguro".
La frustración personal y el enfoque en el futuro
Mientras se prepara en el Spring Training de los Astros de Houston, Carlos Correa no ocultó su decepción por perderse la oportunidad de jugar ante su gente. "Me duele porque imaginaba a mis hijos en las gradas viéndome jugar en mi tierra", confesó el pelotero. "En el primer Clásico no tenía hijos. Quería que vivieran esa experiencia conmigo".
Puerto Rico albergará la fase de grupos del torneo y, en caso de avanzar, el equipo podría incluso jugar partidos en Houston, el mismo parque donde Correa disputa su temporada regular con los Astros. Ante esta ironía del destino, el jugador concluyó con resignación filosófica: "Confío en el plan de Dios. No estaba destinado a ser este año. No puedo salir a jugar sin seguro y poner en riesgo el futuro de mi familia".
Así se cierra un capítulo donde la intersección entre el espectáculo musical, el deporte de élite y la fría burocracia de los seguros dejó fuera del diamante a dos de las figuras más emblemáticas del béisbol puertorriqueño contemporáneo.