El Emirates Stadium vivió una noche de ansiedad que terminó con una sensación de gloria casi olvidada en el norte de Londres. El Arsenal está a un paso de conquistar la Premier League, gracias a un cabezazo de Kai Havertz al minuto 37 que derribó al Burnley, ya descendido, y acercó al equipo de Mikel Arteta al título inglés. No fue una actuación brillante, pero sí una victoria de campeón, de esas que definen temporadas.
Havertz aparece en el momento clave
El partido fue tenso y espeso. Burnley resistió y generó algunos avisos con Anthony y Hannibal, pero el Arsenal mostró una paciencia competitiva que le faltó en años anteriores. La jugada decisiva llegó tras un córner perfecto de Bukayo Saka: Havertz se elevó en el aire y conectó un cabezazo imposible para el arquero Weiss. El estadio explotó, porque todos supieron que ese gol los acercaba a la corona.
Havertz ha marcado 14 goles en Premier League contra equipos de la zona de descenso, el 32.6 por ciento de sus tantos en Inglaterra. Curiosamente, el único jugador con más de 40 goles con un porcentaje mayor ante clubes condenados fue el propio Mikel Arteta.
El título se inclina hacia Londres
El Arsenal llegó a 82 puntos y mantiene una ventaja de dos sobre el Manchester City, con dos partidos por jugar. El calendario favorece a los Gunners: cerrarán ante un Crystal Palace concentrado en la Europa Conference League, mientras que el City visita al Bournemouth y recibe al Aston Villa. El ambiente ya no parece de persecución, sino de coronación en cámara lenta.
El Arsenal no gana la Premier desde 2004, cuando los "Invincibles" de Arsène Wenger completaron una temporada invicta. Antes, levantaron el título en 1998 y 2002. Llegaron años de reconstrucción, frustraciones y dominio del Manchester City. Incluso la temporada pasada, el Arsenal lideró gran parte de la campaña antes de desplomarse.
Esta vez el equipo parece diferente: más frío, más maduro, más preparado para la presión. Sin embargo, el nerviosismo sigue flotando. Durante el segundo tiempo, Burnley encontró espacios y Havertz estuvo bajo revisión del VAR por una entrada peligrosa. El partido nunca transmitió control total.
Quizá ahí vive la esperanza del City. La presión de un club que lleva 22 años esperando la cima. Pero el Arsenal ha aprendido de sus colapsos. No juega el futbol más brillante cada semana, pero ha desarrollado la capacidad de sobrevivir en mayo. Mientras el Emirates canta soñando con el trofeo, la Premier asume una realidad incómoda para el City: si no ganan mañana, el título será del Arsenal.



