El presidente Donald Trump recibió a la Universidad de Indiana en la Casa Blanca para celebrar su campeonato nacional de la NCAA, pero la ausencia de su máxima figura, Fernando Mendoza, generó un fuerte reclamo. El quarterback, ganador del Trofeo Heisman, decidió no asistir al evento para entrenar con los Raiders de Las Vegas, lo que provocó el enojo del mandatario.
El reproche de Trump
Durante la ceremonia en el Jardín Sur, Trump no ocultó su molestia: "No vino. No estoy contento, pero no pasa nada. ¡No vino porque está en los entrenamientos de primavera, ¿verdad?". El presidente cuestionó la decisión de Mendoza, quien optó por las prácticas voluntarias de la NFL en lugar del protocolo en Washington.
La justificación de Mendoza
El quarterback, ahora miembro de los Raiders, se excusó argumentando los entrenamientos de primavera. Sin embargo, los registros de la NFL indican que estas actividades no comienzan formalmente hasta el 18 de mayo, lo que añade ironía al caso. Mendoza, al parecer, se adelantó al calendario o prefirió el anonimato de Nevada.
Una llamada para calmar las aguas
Pese al malestar, Trump reveló que Mendoza lo llamó personalmente para explicar su ausencia. "Me llamó y me explicó por qué no podía estar aquí. Si no le gustara Trump, no lo habría mencionado. Me cae bien", dijo el presidente. El gesto del quarterback sirvió para evitar que el incidente escalara a un conflicto político.
La celebración continuó con música y brindis, pero la imagen quedó incompleta. Mendoza dejó claro que su prioridad es su futuro en la NFL, incluso si eso significa dejar al presidente esperando.



