Alemania volvió a sentirse vulnerable por unos minutos, pero luego recordó quién es. La selección dirigida por Julian Nagelsmann inició su participación en el Mundial 2026 con una contundente goleada de 7-1 sobre Curazao en Houston, un marcador que evocó el histórico 7-1 ante Brasil en 2014. Doce años después, los alemanes alcanzaron nuevamente esa cifra mágica en un escenario mundialista.
Un resultado que va más allá de los tres puntos
La comparación con aquella goleada a Brasil tiene límites. Brasil era el anfitrión y una potencia histórica, mientras que Curazao es una isla caribeña de poco más de 150 mil habitantes que disputó su primer partido mundialista. Sin embargo, el marcador ilustra la contundencia de una Alemania que buscaba una actuación que la reconciliara con su pasado reciente. La última vez que los alemanes ganaron un partido inaugural de Mundial fue en 2014, cuando derrotaron 4-0 a Portugal antes de levantar el trofeo. Después llegaron las decepciones: la derrota ante México en Rusia 2018 y el tropiezo frente a Japón en Qatar 2022. Por eso, el resultado en Houston tiene un peso simbólico importante.
De menos a más: la reacción alemana
Alemania tomó la iniciativa desde el inicio y encontró recompensa con el gol de Felix Nmecha. Parecía el comienzo de una tarde tranquila, pero Curazao se negó a ser un simple invitado. Livano Comenencia aprovechó una debilidad en las transiciones defensivas alemanas y un disparo desviado superó a Manuel Neuer para marcar el primer gol mundialista en la historia de su país. Durante algunos instantes, el estadio quedó atrapado por la posibilidad de una sorpresa. No duró mucho. La respuesta alemana fue rápida e implacable. Nico Schlotterbeck devolvió la ventaja antes del descanso y Kai Havertz amplió la diferencia desde el punto penal. A partir de ahí, el partido se transformó en un monólogo.
Actuaciones destacadas
Jamal Musiala mostró por qué es considerado uno de los futbolistas más desequilibrantes de su generación. Nathaniel Brown se sumó a la fiesta con una definición tras una brillante combinación colectiva. Deniz Undav aportó una asistencia y un gol después de ingresar desde el banquillo. Havertz cerró su doblete con una elegante definición bombeada tras recuperar un balón en el mediocampo. El marcador final reflejó la diferencia de recursos entre ambos equipos, aunque no resolvió todas las preguntas sobre Alemania.
La defensa alemana, todavía en duda
Cada vez que Curazao logró superar la primera línea de presión encontró espacios para atacar. El empate de Comenencia nació de una transición mal gestionada, dejando la sensación de que rivales de mayor nivel podrían castigar con más dureza esas concesiones. El sistema agresivo de Nagelsmann genera volumen ofensivo, pero también expone a su defensa. Alemania necesitaba una presentación convincente y la obtuvo. Necesitaba recuperar confianza tras dos Mundiales frustrantes y la encontró. Necesitaba recordar que sigue siendo una selección capaz de intimidar cuando su maquinaria ofensiva funciona, y lo hizo durante gran parte de la noche.
El debut de Curazao
Para Curazao quedará una derrota dolorosa, pero también una página imborrable. El pequeño territorio caribeño escuchó su himno en una Copa del Mundo, marcó un gol en su debut y durante algunos minutos hizo creer que podía desafiar la lógica. Alemania, mientras tanto, sale de Houston con la sensación de haber dado el primer paso correcto. El siguiente examen será ante Costa de Marfil en Toronto, una prueba mucho más exigente que medirá el verdadero alcance de sus aspiraciones. Por ahora, la Mannschaft vuelve a marcharse de un debut mundialista con una goleada, algo que no ocurría desde 2014, y en Alemania saben cómo terminó aquella historia.



