Emilio de Justo triunfa de nuevo en la Feria de Aniversario de la Plaza Nuevo Progreso
Emilio de Justo repite triunfo en la Feria de Aniversario tapatía

Emilio de Justo revalida su éxito en la Feria de Aniversario de la Plaza Nuevo Progreso

El matador español Emilio de Justo consolidó su romance con la afición tapatía al alzarse como triunfador del cuarto festejo de la Feria de Aniversario en la Plaza de Toros Nuevo Progreso, ubicada en la colonia Monumental de Guadalajara. Tras su victoria previa el 9 de noviembre, el diestro extremeño repitió la hazaña y salió en hombros del coso, en una jornada caracterizada por una lluvia repentina que retrasó el inicio y complicó las condiciones del ruedo.

Una tarde de luces y sombras en el ruedo

De Justo cortó la única oreja de la tarde durante la lidia de su primer astado, llamado "Graciano", procedente de la ganadería de Xajay. El español impuso su técnica ante un ejemplar que permitió el lucimiento, ejecutando una faena de mando que culminó con una estocada efectiva, suficiente para que el juez de plaza otorgara el trofeo. Sin embargo, con su segundo toro, "Catador", las condiciones no fueron favorables; el animal ofreció pocas opciones y el matador se retiró entre el silencio del respetable.

Percances y actuaciones del resto del cartel

La jornada no estuvo exenta de incidentes para los otros diestros. El hidrocálido Diego Sánchez enfrentó momentos de tensión con el segundo toro de la tarde, "Mazuelo", un ejemplar de 480 kilogramos. A pesar de una lidia adecuada, el astado le propinó una voltereta aparatosa, lo que obligó a Sánchez a pasar por la enfermería para una revisión rápida. Regresó al ruedo para terminar con el animal y recibió una salida al tercio, pero en el quinto toro, "Garnacho", no logró descifrar sus complicaciones y se retiró bajo algunos silbidos.

Por su parte, el joven Bruno Aloi mostró voluntad pero careció de fortuna con la espada. En su primer toro, "Viuro", realizó una labor de distancia y consentimiento que no alcanzó altas cotas artísticas, fallando en la suerte suprema. En el sexto y último de la función, "Altanero", Aloi estructuró una faena de trasteo importante que conectó con la grada. Pese a llevarse un susto antes de perfilarse a matar, logró concluir su labor y salió al tercio, cerrando una tarde donde el sello español de Emilio de Justo volvió a ser la figura predominante.