México despliega operativo de seguridad sin precedentes en amistoso previo al Mundial 2026
Operativo de seguridad en México-Islandia anticipa medidas para Mundial 2026

México despliega operativo de seguridad sin precedentes en amistoso previo al Mundial 2026

La seguridad se convirtió en la protagonista absoluta del partido amistoso entre la Selección Mexicana e Islandia, celebrado en el estadio La Corregidora de Querétaro, ofreciendo una probada del dispositivo que se implementará durante la Copa del Mundo de 2026. El encuentro, más allá de su carácter deportivo, se transformó en una demostración de fuerza y capacidad logística del gobierno mexicano para garantizar la seguridad en eventos masivos.

Un despliegue militar y tecnológico sin precedentes

Desde horas antes del encuentro, la ciudad de Querétaro comenzó a respirar un aire de excepcionalidad. El operativo, descrito por las autoridades como "sin precedentes en la historia reciente del país", se estructuró en seis anillos concéntricos de seguridad que se extendieron mucho más allá del perímetro del estadio.

En las principales entradas al estado —Celaya, Palmillas y San José Iturbide—, elementos de la Policía Estatal (POES) y la Guardia Nacional establecieron los primeros filtros de revisión, marcando el inicio de un dispositivo que involucró a miles de efectivos.

La respuesta a la narrativa del miedo

La sombra de los incidentes de seguridad ocurridos en marzo de 2022 en este mismo recinto, así como los recientes bloqueos en estados vecinos, fue respondida con una coreografía de seguridad diseñada específicamente para disipar dudas. Helicópteros sobrevolaron constantemente el estadio, unidades caninas rastrearon cada rincón del recinto y una presencia masiva de la Secretaría de la Defensa Nacional se hizo visible en todas las calles aledañas.

"La seguridad es el mensaje principal que queremos transmitir", señaló un mando de la Guardia Nacional apostado cerca de la puerta 5 del estadio, donde los aficionados pasaban por modernos escáneres de cuerpo completo. "Si podemos garantizar la paz y el orden en un contexto como el actual, estamos demostrando al mundo que estaremos plenamente preparados para el Mundial".

Medidas específicas para prevenir incidentes

Las autoridades implementaron protocolos específicos para neutralizar factores de riesgo tradicionales en eventos futbolísticos:

  • Venta de alcohol limitada: La comercialización de bebidas alcohólicas fue restringida hasta el minuto 30 del segundo tiempo, una medida diseñada para "higienizar la experiencia del espectador" y prevenir disturbios en las gradas.
  • Revisión exhaustiva de aficionados: Todos los asistentes fueron sometidos a controles de seguridad minuciosos antes de acceder al estadio.
  • Presencia militar visible: Soldados del Ejército Mexicano patrullaron tanto el interior como el exterior del recinto, recibiendo en algunos casos muestras de reconocimiento por parte de la afición.

Un laboratorio de orden para el futuro

Para observadores internacionales y representantes de la FIFA presentes en el encuentro, lo ocurrido en Querétaro representa un alivio necesario tras las dudas sembradas sobre la capacidad de México para albergar eventos de magnitud mundial. El despliegue de seguridad en este partido amistoso ha funcionado como un auténtico "laboratorio de orden" que permitirá ajustar y perfeccionar los protocolos para 2026.

El contexto de este operativo se enmarca además en la reciente captura de Nemesio Oseguera, alias "El Mencho", por parte del Ejército Mexicano, un evento que había puesto bajo escrutinio público la capacidad de seguridad del país justo cuando se aproxima la organización del megaevento futbolístico.

Lo visto en Querétaro es, en definitiva, una probadita del México que recibirá al mundo en 2026: un país consciente de sus desafíos en materia de seguridad, pero decidido a enfrentarlos con un despliegue de fuerza, tecnología y logística que minimice cualquier margen para la improvisación o el azar. El fútbol en México ha trascendido hace tiempo lo meramente deportivo para convertirse en una cuestión de Estado, y este operativo lo confirma con creces.