Diálogo Estratégico para un Sueño Mundialista
En un encuentro que marca un hito en las aspiraciones deportivas del país, la presidenta electa Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación de alto nivel con Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). La reunión, celebrada en la Ciudad de México, se centró en explorar la viabilidad de que México sea sede de la Copa del Mundo en las ediciones de 2030 o 2034, un proyecto que podría catapultar al país al centro del escenario futbolístico global.
Un Legado que Impulsa la Candidatura
Durante el diálogo, Sheinbaum destacó las fortalezas de México para albergar un evento de tal magnitud. "Contamos con una infraestructura deportiva de primer nivel, heredada de eventos anteriores como los Mundiales de 1970 y 1986, así como de los Juegos Olímpicos de 1968", señaló la mandataria electa. Además, enfatizó la pasión y tradición futbolística de la nación, que se refleja en una base de aficionados masiva y una cultura deportiva arraigada.
Por su parte, Infantino reconoció el potencial de México y subrayó los criterios que la FIFA evalúa para asignar las sedes mundiales. "México tiene un historial comprobado en la organización de grandes eventos, y su experiencia es un activo invaluable", comentó el dirigente. La conversación también abordó aspectos logísticos, como la necesidad de modernizar estadios, mejorar la conectividad de transporte y garantizar estándares de sostenibilidad, alineados con las exigencias contemporáneas de la FIFA.
Desafíos y Oportunidades en el Horizonte
La posible candidatura de México no está exenta de retos. Sheinbaum e Infantino discutieron la competencia internacional, ya que otros países, como España-Portugal-Marruecos para 2030 y Arabia Saudita para 2034, también han mostrado interés. Sin embargo, la presidenta electa argumentó que la estabilidad política y económica de México, junto con su ubicación geográfica estratégica en América, podrían ser factores decisivos.
El diálogo incluyó un análisis de los beneficios económicos y sociales que traería un Mundial. Se estima que un evento de esta envergadura podría generar miles de empleos, impulsar el turismo y promover el desarrollo urbano. Sheinbaum mencionó planes para involucrar a las comunidades locales y asegurar que los legados positivos perduren más allá del torneo.
En resumen, esta reunión sienta las bases para un proceso de candidatura formal que requerirá de colaboración entre el gobierno, la FIFA y el sector privado. Aunque no se anunciaron fechas concretas, el interés mutuo abre un camino prometedor para que México vuelva a ser el epicentro del fútbol mundial en la próxima década.
