El equipo de la selección mexicana sub-23 masculino no pudo concretar el bicampeonato en los Juegos Centroamericanos Santo Domingo 2026. Tras un enfrentamiento intenso que definió su destino en la tanda de penales, Venezuela se impuso con un marcador global de 3-2, dejando a México sin la medalla de oro en la disciplina de fútbol varonil. El partido regular concluyó empatado a dos goles tras los tiempos extras, pero la precisión venezolana y la actuación del portero Diego Ochoa sellaron la victoria para la Vinotinto.
Dinámica del encuentro y reacción mexicana
El duelo presentó similitudes dramáticas con la final femenil disputada el día anterior, donde las selecciones también recurrieron a los penales para definir el título; sin embargo, el desenlace fue opuesto para el sector masculino. Eduardo Arce, entrenador del combinado nacional, buscó imprimir calma a sus jugadores ante la ansiedad inherente a una final, logrando que el equipo mantuviera la estructura táctica durante gran parte del partido.
No obstante, Venezuela aprovechó la apertura del juego. Apenas al minuto uno, Luis Carrera capitalizó el desconcierto inicial de la defensa mexicana para abrir el marcador con el 1-0. A pesar del gol tempranero, el cuadro mexicano reaccionó con determinación. Mateo Levy, delantero del Cruz Azul quien había experimentado dificultades para anotar durante el torneo, emergió como la figura ofensiva clave. Al minuto 24, Levy igualó el marcador, demostrando ser el goleador que el equipo necesitaba en momentos críticos.
Venezuela respondió rápidamente. Diego Claut marcó al minuto 29 para devolverle la ventaja a su selección, situándose nuevamente al frente en el tablero. La resistencia mexicana volvió a materializarse mediante Levy, quien al minuto 47 anotó su segundo tanto del partido, equilibrando nuevamente el resultado y obligando al partido a extenderse más allá de los 90 minutos reglamentarios.
Los siguientes minutos estuvieron marcados por la fatiga física, la tensión nerviosa y la falta de claridad ofensiva por ambas partes. Ante la imposibilidad de definir el triunfo en el tiempo suplementario, el oro se decidió desde los once pasos. Esta situación replicó el escenario de la final femenil, pero con un giro distinto en la ejecución.
Diego Ochoa se consolidó como el jugador decisivo para Venezuela. Su desempeño entre los postes fue fundamental para neutralizar los intentos mexicanos y asegurar la victoria en la tanda de penales, donde Venezuela convirtió tres de sus disparos mientras que México falló o vio detenidas sus oportunidades, culminando con un 3-2 a favor de los visitantes.
Este enfrentamiento representó el quinto capítulo en la historia de finales entre ambas selecciones por el oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Previo a este partido, el balance era paritario, con dos victorias para cada país. La quinta confrontación terminó favoreciendo a Venezuela, interrumpiendo la aspiración mexicana de repetir el éxito de ediciones anteriores.
Para el fútbol mexicano, esta derrota mantiene una deuda histórica acumulada durante 88 años: la búsqueda ininterrumpida del bicampeonato continental en la categoría masculina. Aunque el equipo mostró carácter y capacidad de reacción, especialmente a través de la dupla goleadora de Mateo Levy, la eficiencia defensiva y la definición en instancias decisivas marcaron la diferencia. México deberá ahora reevaluar su preparación de cara a futuros certámenes internacionales, mientras Venezuela celebra su consagración en Santo Domingo 2026.



