Un regreso histórico en el Coloso de Santa Úrsula
El olor a pasto, el bullicio de la afición y la emoción contenida se fusionaron el pasado viernes en el Estadio Azteca. El Atlante, tras años de ausencia, regresó a la Primera División del fútbol mexicano en un marco que pocos podían imaginar: un partido contra el América, con más de 70 mil personas en las gradas. Félix Fernández, guardameta emblemático del equipo campeón en la década de los 90, no pudo ocultar su alegría al presenciar el renacimiento de su club.
“Fue una hermosa atmósfera —declaró Fernández, hoy comentarista de Fox One—. El estadio con más de 70 mil personas estaba pintado con nuestros colores azulgrana. Debemos agradecerle mucho al dueño Emilio Escalante, que no solo lo haya regresado a Primera, sino que lo haya salvado de una inminente desaparición”.
La fiesta de la tribu azulgrana
El encuentro correspondiente a la jornada dos de la Liga MX enfrentó a los Potros de Atlante contra las Águilas del América. Aunque el debut del equipo en el certamen fue una semana antes frente a Necaxa, fue en el Azteca donde la afición azulgrana pudo celebrar el regreso a casa. El estadio se vistió de azul y grana, con familias enteras que habían esperado años para volver a ver a su equipo en la máxima categoría.
“Viejos, ancianos, padres de familia, personas que cuando eran niños se preguntaban qué será de este equipo y que atravesaron un infierno para volverlo a ver”, describió Fernández, quien vivió con intensidad cada minuto del partido.
Un punto de oro ante el poderío americanista
El partido no solo fue una fiesta en la tribuna, sino también en el terreno de juego. El Atlante, un equipo sin grandes estrellas, con una plantilla joven y humilde, logró arrancar un punto al poderoso América. El empate supo a victoria para los seguidores azulgranas, que vieron con orgullo el desempeño de sus jugadores.
Fernández destacó la actitud de la afición rival: “Incluso la buena actitud de los aficionados del América contribuyó a que se sintiera un ambiente de amor, de cariño y de felicidad por ver de nuevo al Atlante”.
La salvación de un histórico
El regreso del Atlante a Primera División no solo representa un logro deportivo, sino la supervivencia de una institución con más de 100 años de historia. Emilio Escalante, propietario del club, ha sido clave en este resurgimiento, evitando la desaparición que parecía inminente hace algunos años. Para Fernández, la vuelta al Azteca es un símbolo de identidad: “Es que es en la Ciudad de México, de donde es el Atlante, es su casa, su historia, su tradición y vida puesta de nueva cuenta en el fútbol mexicano”.
La afición respondió de manera masiva, llenando el estadio y demostrando que el atlantismo sigue vivo. El partido ante el América quedará grabado como el día en que los Potros volvieron a galopar en la Primera División.



