Entre ofertas de 200 pesos por archivos digitales y esquemas que alcanzaban los 4,000 pesos por la presunta realización completa del examen mediante suplantación de identidad, el concurso de selección para ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estuvo acompañado por la actividad de un mercado paralelo. Una investigación de Excélsior, basada en la revisión de conversaciones en WhatsApp y Telegram, capturas de pantalla y archivos compartidos, identificó un patrón recurrente de comercialización de materiales, supuestos reactivos y asistencia durante la aplicación de la prueba.
Así operaba el mercado paralelo
Las conversaciones revisadas muestran que el esquema comenzaba semanas antes del examen mediante la captación de aspirantes en redes sociales, quienes eran dirigidos a grupos privados de WhatsApp y Telegram. Inicialmente se ofrecían guías o material gratuito, pero conforme se acercaban las fechas, la oferta evolucionaba hacia paquetes con precios de 200 a 1,500 pesos. Estos incluían bancos de preguntas de aplicaciones anteriores, lecturas resueltas y otros materiales que, según los administradores, podrían repetirse. Algunos paquetes llevaban nombres como "Pa' que te quedes".
En casos más graves, se ofrecían servicios de hasta 4,000 pesos que incluían la realización completa del examen mediante suplantación de identidad. Durante los días de aplicación, la estrategia se intensificaba: administradores aseguraban tener "las preguntas que vinieron en tu examen UNAM" y promovían acceso a canales privados con servicios de "respuestas en tiempo real", "filtración directa con la versión exacta" o "ayuda en la resolución". También se ofrecía que terceros realizaran el examen, solicitando documentos personales y videos del aspirante.
De la memorización al apoyo en tiempo real
Luis Ángel Maciel, docente con 20 años de experiencia preparando aspirantes, explicó que la reutilización de reactivos por parte de las universidades fue durante años el insumo principal de las academias. Sin embargo, la migración a modalidades a distancia y el uso de mensajería encriptada transformaron el fenómeno. "Antes el alumno que adquiría esos servicios aumentaba su puntaje en cierto margen porque dependía de su capacidad de memorizar las preguntas. Hoy, con la asistencia en tiempo real, ya no tiene que memorizar nada; únicamente verifica si lo que le envían coincide con su pantalla", señaló. Este cambio podría explicar por qué la ayuda externa tendría un impacto potencialmente mayor que en procesos presenciales.
El análisis coincide con el contexto que investiga la UNAM, luego de detectar comportamientos atípicos en los resultados del primer examen de licenciatura aplicado completamente en línea. La universidad informó que presentó una denuncia penal el 3 de julio por posibles prácticas fraudulentas y anunció la integración de una comisión técnica para revisar el proceso.
Una industria sin regulación
El crecimiento de este mercado paralelo ocurre en un marco de nula regulación específica. "Hace 20 años no identificaba más de cinco escuelas de preparación; hoy calculo que existen más de 30 academias formalizadas, además de una constante ramificación de nuevos cursos. Cualquiera puede abrir un curso porque no existe una regulación", afirmó Maciel. El especialista advirtió que parte de la oferta comercial basa su promoción en presumir puntajes perfectos o altos porcentajes de ingreso, cifras que deben analizarse con cautela. "Si la UNAM solo admite aproximadamente al 10% de los aspirantes, desconfía cuando un curso promete tasas del 70% u 80%. El curso debe elegirse por cuestiones académicas, no por promesas difíciles de comprobar", agregó.
Menos publicidad tras las investigaciones
A diferencia de convocatorias anteriores, donde numerosos cursos difundían en redes sociales publicaciones destacando puntajes perfectos, tras la aplicación del examen de este año esa publicidad disminuyó visiblemente. Maciel atribuyó este cambio al anuncio de la UNAM sobre investigaciones y acciones legales. "Muchos cursos prefirieron no verse vinculados con las investigaciones ni con el estigma que surgió en redes sociales. Decidieron guardar silencio mientras las autoridades revisan lo ocurrido", explicó. Corresponderá a la UNAM, a la comisión técnica y a las autoridades competentes determinar el alcance de las irregularidades y deslindar responsabilidades.
Consultada por Excélsior, la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM remitió al comunicado del inicio de julio, donde informó que presentó una denuncia penal por "prácticas ilegales de personas y empresas que engañaron a familias y vendieron servicios fraudulentos".



