Inicio de las audiencias judiciales
Un tribunal federal en Washington D.C. ha comenzado a escuchar los argumentos de la Nación Tohono O'odham (pápagos) en su demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS). La tribu busca bloquear la ampliación y el reforzamiento del muro fronterizo que dividiría su territorio ancestral, ubicado entre Sonora y Arizona. La demanda, presentada el 16 de junio, sostiene que el doble muro invade tierras protegidas, pone en riesgo sitios sagrados y recursos naturales, y amenaza la soberanía tribal.
La primera audiencia se celebró el 22 de julio, y el juez Richard Leon, del Tribunal Federal para el Distrito de Columbia, otorgó un plazo para que ambas partes presenten toda la evidencia relevante. Según el presidente de la nación O'odham, Verlon José, “nos complace facilitar más información a petición del juez Leon y confiamos en obtener un resultado favorable a medida que el tribunal aplique la ley”.
Contexto de la zona fronteriza
La región que habita la tribu es una de las zonas con mayor tráfico ilegal de drogas, migrantes indocumentados y arsenales. Grupos criminales aprovechan el terreno para importar armas y regresar dinero del narcotráfico desde Estados Unidos a México. A pesar de ello, los Tohono O'odham consideran que la construcción del muro no justifica los daños irreparables a su cultura y medio ambiente.
Actualmente, ya existe un muro con varias puertas, para las cuales algunos miembros de la tribu tienen llaves que les permiten cruzar la línea internacional sin restricciones durante ceremonias como la Peregrinación de la Sal. Sin embargo, el DHS ha contratado empresas para construir un “muro inteligente” con tecnología avanzada: torres de vigilancia autónoma capaces de distinguir vehículos, personas y especies; recolección de datos biométricos; kilómetros de fibra óptica y sensores sísmicos que detectan vibraciones de pisadas o excavaciones.
Daños ambientales y culturales
La construcción ya está en marcha. Las empresas contratistas bombean agua del subsuelo para mezclar concreto, lo que podría secar el oasis de Quitobaquito en el Desierto de Sonora. Además, la maquinaria arrasa saguaros para instalar una valla de nueve metros de altura, dejando una cicatriz entre las reservas ecológicas del Organ Pipe Cactus National Monument y la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.
El abogado de la tribu, Riyaz A. Kanji, del bufete Kanji & Katzen, declaró: “Al avanzar la construcción del muro, los daños que sufre el territorio del pueblo originario y sus miembros son graves e irreparables, y no pueden justificarse con argumentos de seguridad fronteriza”.
La Nación Tohono O'odham cuenta con más de 37 mil miembros reconocidos. En su demanda, alegan que el muro destruiría sitios sagrados utilizados en rituales ancestrales y que la decisión unilateral del DHS viola el artículo 258 del Título 28 del Código de Estados Unidos, que establece que cualquier cambio en los límites de una reserva debe realizarse mediante una ley del Congreso.
Avance de la construcción
Según informes del DHS, actualmente se construyen aproximadamente 10 kilómetros de muro inteligente por semana, y se prevé aumentar el ritmo a partir de agosto a 16 kilómetros semanales. La reserva indígena comparte alrededor de 75 millas (unos 120 kilómetros) de frontera internacional, que del lado mexicano cruzan los municipios de Plutarco Elías Calles (Sonoyta) y San Luis Río Colorado, en Sonora. En esta última ciudad, la Mesa Estatal de Seguridad reportó el aseguramiento de 81 rifles de asalto y más de 274 mil cartuchos.
En diciembre de 2023, la misma región fue escenario de una crisis humanitaria con la llegada de miles de migrantes de Asia, África y Centroamérica, atraídos por falsas promesas de bandas de tráfico humano. Para cumplir con la prioridad de la administración Trump, el DHS anuló más de una docena de leyes de protección ambiental y de especies en peligro de extinción. En la zona habitan más de 60 especies de flora y fauna amenazadas o en peligro, incluyendo al jaguar, el berrendo sonorense y el lobo gris mexicano, tres especies en grave peligro de desaparecer.
El caso continúa en desarrollo. El juez Leon evaluará la evidencia presentada para decidir si procede a juicio o desestima los cargos.



