El Arsenal está más cerca que nunca de conquistar la Premier League. Los dirigidos por Mikel Arteta vencieron 1-0 al Burnley en una noche llena de tensión, dramatismo y controversia arbitral. Con este resultado, los 'Gunners' alcanzaron 82 puntos y quedan a la espera de lo que suceda en el partido entre el Manchester City y el Bournemouth para poder celebrar el campeonato.
Un partido de alta tensión
El encuentro comenzó con un Burnley valiente, dispuesto a arruinar la fiesta londinense. En los primeros minutos, Florentín silenció el Emirates Stadium con un potente disparo desde fuera del área que pasó rozando el poste derecho tras un saque de esquina. Sin embargo, el Arsenal reaccionó rápidamente y comenzó a dominar el balón, encerrando a su rival en su propio campo.
Gabriel Magalhães avisó con un remate lejano desviado, mientras que Bukayo Saka empezó a desequilibrar por la banda derecha con su velocidad y descaro. La primera gran oportunidad llegó cuando Leandro Trossard sacó un misil desde fuera del área que estremeció el poste izquierdo, haciendo que todo el estadio se levantara de sus asientos. El gol parecía inminente.
Burnley, sin embargo, no se rindió. Hannibal Mejbri tuvo una ocasión clarísima tras un contragolpe letal, pero su disparo cruzado se marchó apenas desviado, manteniendo con vida a los visitantes.
El gol que acerca el sueño
El Arsenal respondió con más intensidad. Eberechi Eze apareció con un derechazo desde larga distancia que obligó al guardameta rival a lucirse con una gran atajada. El estadio empujaba, el reloj avanzaba y la presión crecía. Hasta que llegó el momento que hizo estallar Londres.
En un saque de esquina cobrado por Saka, Kai Havertz apareció entre la multitud y conectó un cabezazo impecable junto al palo izquierdo para marcar el 1-0. El Emirates rugió con fuerza, consciente de que ese gol podía valer una Premier League. Antes del descanso, Saka estuvo cerca de ampliar la ventaja con otro disparo venenoso que pasó rozando el poste izquierdo.
Segunda mitad de nervios y polémica
La segunda mitad mantuvo el mismo guion de nervios y sufrimiento. Jaidon Anthony encendió las alarmas con un remate que pasó apenas por encima del larguero, mientras que el Arsenal respondió con una avalancha ofensiva. Eberechi Eze estuvo a centímetros de firmar el gol de la noche: primero reventó el travesaño tras un centro de Cristhian Mosquera y, minutos después, obligó al portero visitante a realizar una intervención espectacular con un cabezazo colocado al palo derecho.
Burnley seguía resistiendo y buscando alguna oportunidad aislada, aunque Hannibal Mejbri volvió a fallar desde larga distancia. Del otro lado, Saka rozó el segundo tanto tras una asistencia de Havertz, pero su definición desde un ángulo cerrado salió desviada por centímetros.
Y entonces llegó la jugada que encendió la polémica. Kai Havertz impactó con una dura plancha sobre el gemelo de Ugochukwu en una acción sin intención de disputar el balón. La entrada fue revisada por el VAR ante la incredulidad de los jugadores visitantes, pero el árbitro decidió no mostrar la tarjeta roja, desatando la furia del Burnley y dejando abierta una enorme discusión arbitral.
Final de infarto
El pitazo final liberó toda la tensión acumulada. El Arsenal alcanzó los 82 puntos y quedó a la espera de lo que suceda entre el Manchester City y el Bournemouth. Si el equipo de Pep Guardiola no consigue la victoria, el sueño será realidad: el título de la Premier League volverá al norte de Londres.



