Larcamón enfrenta la tormenta tras eliminación cementera en Concacaf
El Estadio Cuauhtémoc de Puebla, que en el pasado fue refugio y trampolín para Nicolás Larcamón durante su exitosa etapa al frente del Puebla, se convirtió esta vez en el escenario de su noche más desastrosa como técnico de Cruz Azul. La eliminación en cuartos de final de la Liga de Naciones de la Concacaf ante Los Ángeles desató la furia de la afición cementera, que no dudó en silbar y ofender al estratega argentino al final del encuentro.
Una promesa para calmar los ánimos
Lejos de mostrarse combativo o defensivo ante las críticas, Larcamón optó por una táctica diferente: prometer una explosión de buen fútbol en el torneo local. "Tenemos que quedar superlíderes en el torneo de liga que es lo que nos queda, meternos a liguilla y que enfrentemos en este mes y medio a lo que venga para que este estadio explote", declaró el técnico, intentando dar vuelta rápidamente a la página tras el fracaso continental.
El veterano entrenador aplicó un remedio casero bien conocido en el mundo del fútbol: después de un fracaso, no es propicio hablar de lo sucedido sino del futuro. "Es tanto lo que deseamos, tanto anhelamos el título de Liga, que el fuego que sentimos nos ayudará a esto que nos viene por delante, el grupo tiene una gran determinación", añadió con convicción.
El respaldo incondicional del vestuario
Mientras la afición expresaba su descontento, dentro del vestuario cementero el apoyo a Larcamón fue unánime. Erik Lira, en su papel de capitán, se encargó de transmitir el mensaje del grupo: "Si jugamos como hoy, estoy seguro que vamos a ganar la décima de la Liga. La afición es algo que nosotros no podemos controlar, tienen todo el derecho a reclamar, pero el grupo está con Nicolás Larcamón".
El mediocampista reconoció que no les gusta que los aficionados rematen al equipo con silbidos y ofensas, pero mostró comprensión hacia el enojo existente tras la decepcionante exhibición ante el equipo estadounidense.
Un portero campeón del mundo como verdugo
Al analizar técnicamente el partido, Larcamón no pudo eludir el principal problema que enfrentó su equipo: la imposibilidad de convertir las numerosas ocasiones de gol. El técnico argentino reconoció que fueron superiores en muchos aspectos del juego, pero fallaron en el más importante: anotar.
"Tuvimos 31 remates, enfrentamos a un portero campeón del mundo que nos privó de tener una gran noche", explicó Larcamón, refiriéndose a la destacada actuación de Hugo Lloris, quien se llevó las palmas como figura del partido y principal verdugo de las aspiraciones cementeras en el torneo continental.
La eliminación en la Concacaf representa un duro golpe para las ambiciones internacionales de Cruz Azul, pero el equipo ahora deberá concentrar todas sus energías en el torneo local, donde Larcamón ha prometido una explosión de buen fútbol que devuelva la alegría a una afición que hoy muestra su lado más enfurecido.



