El técnico argentino Gabriel Milito reivindicó la fe interna del grupo y rechazó que el 3-1 adverso de la ida hubiera quebrado la confianza del plantel rojiblanco. Minutos después de que Chivas eliminara a Tigres en el Estadio Akron y avanzara a las semifinales del Clausura 2026, el estratega llegó a la sala de prensa con un mensaje directo para quienes dudaron del Rebaño.
Milito: “Siempre hay que creer”
“Hay que creer. Siempre hay que creer, más allá de las adversidades que a veces te tocan atravesar en el futbol”, declaró Milito. “Sabíamos que teníamos a un equipo muy poderoso por delante, y, además, teníamos el resultado adverso, pero la confianza y el creer que podíamos conseguirlo, dentro de la interna nuestra, siempre la mantuvimos”.
El técnico detalló por qué el respeto al rival hacía más grande la hazaña: Tigres era finalista de la Concachampions, subcampeón de la liga anterior y uno de los planteles más jerarquizados del futbol mexicano. Ganarle 2-0 en casa, con cinco bajas por el llamado de la Selección y por lesión, con la obligación de meter dos goles y no recibir ninguno, era el escenario que nadie en la ciudad firmaba antes del partido.
“El rival te exigía eso, el resultado de la ida te exigía eso”, reconoció Milito. “Y la verdad, felicitar a los jugadores por el gran partido que hicieron, pero sobre todo eso: creer”.
Sin caer en la trampa del ruido externo
La parte más afilada de la conferencia no fue sobre la táctica ni sobre los goles de Santiago Sandoval. Fue sobre el ruido externo. Milito sabe que el futbol mexicano tiene memoria corta y lengua larga, y lo dijo sin rodeos.
“Nosotros ya sabemos cómo funcionan las dinámicas del futbol: cuando ganas hay fiesta y cuando pierdes es todo un desastre. Pero nosotros no caemos en esa trampa”, afirmó el entrenador. “Es muy fácil opinar sobre lo que hacen los demás. Lo más difícil es hacer, a veces con aciertos, a veces con errores, pero lo difícil es hacerlo. Nuestra función es hacerlo”.
La frase tenía destinatario implícito: todos los que después del partido de ida en Monterrey dieron por muerto al Rebaño. Milito los escuchó. No respondió entonces. Respondió esta noche con un marcador.
“Si hubiéramos perdido, ya sabemos lo que hubieran dicho. Ahora que ganamos, ya sabemos lo que van a decir. Nosotros seguiremos con la misma humildad trabajando y seguiremos creyendo”, cerró.
Un técnico que no necesita el aplauso para saber lo que tiene. Un grupo que no necesitó a sus titulares para demostrar que cree en sí mismo. Chivas va a semifinales, y Milito ya prepara el siguiente capítulo.



