Los Therians del Fútbol Mexicano: Goleadores que Liberan su Instinto Animal
Therians del Fútbol Mexicano: Goleadores con Instinto Animal

Los Therians del Fútbol Mexicano: Cuando los Goleadores Liberan su Bestia Interior

El fútbol es una jungla moderna donde los delanteros sacan su animal interno para advertir el peligro del rival y olfatear las redes. En el momento del gol, el instinto más feroz se desata durante la celebración, haciendo imposible domesticar a estos depredadores del área. Perros, panteras y lobos acechan el campo al festejar una anotación, un fenómeno que ha inundado las redes sociales en los últimos días.

Un Legado Salvaje en el Fútbol Nacional

Los therians, personas que se identifican psicológica o espiritualmente con animales, encuentran un reflejo en los goleadores de la Liga MX. En el Torneo Verano 1999, el ídolo americanista Cuauhtémoc Blanco marcó de penal al Celaya y corrió a la línea de meta para transformarse en un "perro", levantando la pierna derecha para simular orinar en la portería defendida por Félix Fernández. Esta acción reprobable probablemente no lo convirtió en el primer therian del fútbol mexicano, pero sí estableció un precedente.

El brasileño Osmar Donizete, apodado Pantera por su letalidad en los Tecos de la UAG, campeones de la temporada 1993-94, celebraba sus goles con pasos sigilosos de felino. Gustavo Nápoles, conocido como Gusano, es recordado por las contorsiones similares a un invertebrado que realizaba al anotar, destacando en la final del Verano 97 con cuatro goles que acabaron con los Toros de Neza.

Celebraciones Virales y Homenajes Instintivos

Henry Martín, en sus tiempos de bonanza como goleador del América, rindió homenaje al perrito Cuauhtémoc en el Clásico de 2022, imitando su celebración al simular orinar la portería de Chivas, lo que le valió una amonestación arbitral. En torneos recientes, el delantero marfileño Aké Loba, con paso en varios equipos de la Liga MX, decidió convertirse en animal tras anotar, amedrentando a los presentes con aullidos de emoción.

"Lo bueno es que no hace muchos goles", bromeó un usuario en redes sociales, pero la imagen se hizo viral, siendo quizás lo más brillante que dejó el africano en su paso por el fútbol mexicano. En la Liga MX no hay bosque ni selva, pero sí un estadio lleno donde, cuando el balón besa la red, el humano desaparece y se transforma en bestia.

Estos therians del fútbol demuestran que el instinto animal no conoce límites en el deporte, creando momentos inolvidables que fusionan psicología, espiritualidad y pasión por el juego.