Bad Bunny convierte el Super Bowl LX en un escenario político y cultural
Bad Bunny y el Super Bowl LX: espectáculo con mensaje político

Bad Bunny transforma el Super Bowl LX en un campo de batalla cultural y político

El Super Bowl LX no solo presentó el enfrentamiento entre dos de los equipos más destacados de la NFL, sino que también situó en el centro del debate nacional su espectáculo de medio tiempo, liderado este año por el artista puertorriqueño Bad Bunny. Esta edición estuvo caracterizada por la controversia política, las declaraciones del expresidente Donald Trump y hasta la organización de un show alternativo impulsado por sectores conservadores, demostrando cómo el evento deportivo más importante del país se convierte recurrentemente en una arena de disputas ideológicas.

Green Day marca el tono político desde la ceremonia previa

Antes de que Bad Bunny hiciera su aparición en el campo, la ceremonia de apertura ya establecía un claro posicionamiento político. La banda Green Day, originaria de San Francisco, interpretó algunos de sus éxitos más reconocidos, incluyendo Good Riddance (Time of Your Life), Holiday, Boulevard of Broken Dreams y especialmente American Idiot. Esta última canción funcionó como un mensaje directo sobre la postura del grupo frente a la situación actual del país, con letras que cuestionan la histeria y el lavado mental subliminal en América.

Posteriormente, la ganadora de once premios Grammy, Brandi Carlile, interpretó America the Beautiful, mientras que Charlie Puth se encargó de entonar el himno nacional estadounidense, The Star-Spangled Banner. Por su parte, Coco Jones ofreció su versión de Lift Every Voice and Sing, completando una ceremonia previa cargada de simbolismo patriótico y crítico.

El contexto político detrás de la elección de Bad Bunny

La selección de Bad Bunny como artista principal del medio tiempo no pasó desapercibida en un momento políticamente delicado para Estados Unidos. A principios de este año, el cantante puertorriqueño lanzó su álbum Debí tirar más fotos (DTMF), un trabajo centrado en la latinidad, el orgullo de las raíces y las problemáticas que enfrentan los latinos en el país. Este material no solo le valió el Grammy al Mejor Álbum de Música Urbana, sino también el máximo reconocimiento de la Academia al obtener el premio al Álbum del Año, compitiendo contra figuras consolidadas como Kendrick Lamar, Lady Gaga, Pharrell Williams y Sabrina Carpenter.

Desde entonces, se anticipaba que su participación en el Super Bowl contendría un fuerte mensaje político, especialmente tras sus declaraciones durante la ceremonia de los Grammy. La expectativa creció conforme se acercaba la fecha del evento, generando divisiones entre los espectadores.

Las críticas directas del expresidente Donald Trump

Desde el anuncio del puertorriqueño como protagonista del medio tiempo, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la decisión como absolutamente ridícula. En declaraciones públicas, Trump afirmó: Nunca he oído hablar de él. No sé quién es, no sé por qué lo hacen. Es una locura. Me parece absolutamente ridículo.

Posteriormente, reiteró su descontento con la selección de artistas, señalando que tanto Bad Bunny como Green Day son críticos de su administración. Trump declaró al diario The Post: Estoy en contra de ellos. Creo que es una decisión terrible. Lo único que hace es sembrar el odio. Terrible. El expresidente también confirmó que no asistiría al Super Bowl de este año, marcando una distancia clara con el evento.

El boicot conservador: 'All American Halftime Show'

En respuesta a la elección del artista latino, detractores del cantante y grupos afines al expresidente promovieron un espectáculo alternativo titulado All American Halftime Show. Este evento fue impulsado por la organización conservadora Turning Point USA, fundada por el polémico Charlie Kirk, quien falleció el año pasado de manera violenta.

El show alternativo fue creado y encabezado por Kid Rock, contando con las actuaciones de Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett. La transmisión se realizó de manera paralela en plataformas digitales y canales con fuerte presencia conservadora, alcanzando más de 5.1 millones de espectadores en vivo a través de YouTube, demostrando la división cultural que rodeó al evento principal.

El espectáculo de medio tiempo: Bad Bunny y su mensaje latino

Cuando finalmente llegó el momento del medio tiempo, Bad Bunny apareció completamente vestido de blanco, abriendo el espectáculo con su éxito Tití me preguntó. Desde el inicio, dejó claro que no sería un show convencional, sino una puesta en escena cargada de símbolos sobre Puerto Rico y la identidad latina.

El escenario emulaba una región selvática de la isla, acompañado por representaciones del boxeo y distintos oficios cotidianos que forman parte de la vida común en Puerto Rico. Continuó con Yo perreo sola, interpretada desde una escenografía que recreaba La Casita, uno de los elementos visuales más reconocibles de su universo artístico.

La presentación avanzó con Party, Yo la conocí en Miami y un mix de perreo viejo que rindió homenaje a la música urbana que marcó a toda una generación, incluyendo fragmentos de temas asociados a leyendas del género como Daddy Yankee y Tego Calderón. Más adelante sonaron Mónaco y NUEVAYoL, manteniendo el ritmo festivo mientras el discurso visual seguía apuntando hacia la cultura boricua.

Momentos destacados y sorpresas en el escenario

Uno de los momentos más sorpresivos ocurrió tras la representación de una boda en el escenario, cuando apareció Lady Gaga para interpretar una versión tropical de Die With a Smile, originalmente cantada junto a Bruno Mars, ahora adaptada a un ritmo cercano a la cumbia.

El tono del espectáculo cambió cuando Bad Bunny dedicó unas palabras al público latino y regaló uno de sus premios Grammy a un niño de ascendencia latina presente en el estadio, creando uno de los instantes más emotivos y significativos del show.

Poco después, Ricky Martin apareció en el escenario para interpretar Lo que le pasó a Hawái, reforzando el mensaje sobre la gentrificación, la identidad y la defensa del territorio que atraviesa buena parte del discurso reciente del puertorriqueño. Acto seguido, Bad Bunny interpretó El apagón, como una reivindicación directa a su isla natal.

Antes del cierre, el artista mencionó uno a uno a los países que conforman el continente americano, en un gesto que convirtió el espectáculo en un reconocimiento explícito a la comunidad latina en Estados Unidos. El show concluyó con Debí tirar más fotos, en un final que combinó celebración, nostalgia y un mensaje político sutil pero contundente sobre pertenencia, memoria y raíces.

Reacciones en redes sociales y legado cultural

En redes sociales, el espectáculo generó reacciones inmediatas, posicionando en tendencia etiquetas como #SBInolvidable, #Benito y #Latinoamerica. Mientras para algunos se trató de una celebración de la identidad latina en el evento deportivo más visto del país, para otros fue una muestra de cómo el espectáculo del Super Bowl se convirtió, una vez más, en un escenario de disputa política y cultural.

La edición LX del Super Bowl demostró que el evento trasciende lo deportivo para convertirse en un reflejo de las divisiones y debates que caracterizan a la sociedad estadounidense contemporánea, con Bad Bunny como figura central de una conversación que abarca identidad, política y representación cultural.