La hazaña de Livigno: una adolescente escribe historia en la nieve
En una noche gélida en Livigno, Italia, donde la nevada amenazaba con opacar cualquier gesta deportiva, Choi Gaon, una joven surcoreana de apenas 17 años, protagonizó uno de los momentos más emotivos de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026. No solo conquistó la medalla de oro en snowboard halfpipe, sino que lo hizo tras superar una caída que parecía haber terminado con sus sueños.
El momento del susto: un impacto que paralizó al mundo
Durante su primera carrera en la final, Gaon intentó un complejo Cab 1080, pero perdió el equilibrio en el aire. Al descender, cayó de pie inicialmente, pero el impacto la hizo dar una voltereta de cabeza, estrellándose contra el muro de hielo del halfpipe. La imagen de la adolescente inmóvil sobre la nieve, rodeada por médicos durante varios minutos tensos, conmocionó a espectadores y rivales por igual.
El tablero oficial llegó a mostrar un "DNS" (No inició) para su segunda ronda, sugiriendo que su participación había terminado. Sin embargo, el espíritu olímpico de Gaon era más fuerte que el dolor.
El regreso heroico: vencer el miedo y hacer historia
Con determinación férrea, Choi Gaon se levantó y regresó para completar su segunda ronda, aunque aún afectada por el fantasma de la caída. En la tercera y decisiva bajada, se enfrentaba a Chloe Kim, la reina indiscutible del snowboard que buscaba un tricampeonato histórico tras sus oros en PyeongChang 2018 y Beijing 2022.
Kim lideraba con una puntuación de 88.00, pero Gaon ejecutó una rutina perfecta: cada rotación fue una declaración de superación y cada aterrizaje, una victoria sobre la gravedad y sus propios temores. Al marcarse 90.25 puntos, el llanto de la joven ya no era de dolor, sino de liberación y triunfo.
Un récord histórico: la campeona más joven del snowboard
Con esta victoria, Choi Gaon no solo ganó el oro, sino que se convirtió en la campeona olímpica más joven en la historia del snowboard, con 17 años y 101 días, superando por meses el récord que ostentaba la propia Chloe Kim. Su hazaña en Livigno demuestra que, a veces, las mayores caídas preceden a los ascensos más gloriosos.
Hoy, la nieve de los Alpes italianos guarda el recuerdo imborrable de una adolescente que, tras rozar el abismo, decidió que el cielo del podio era su destino final.